"El mundo está dividido en mitades", afirma el príncipe Andréi en la La Guerra y la paz de León Tolstói y las enfermedades también parecen estarlo, especialmente cuando hablamos de los dolores de cabeza, ya que la palabra jaqueca reconoce su origen en la palabra árabe que significa "mitad", aludiendo a la sintomatología dolorosa sobre una parte del cráneo (de allí su sinónimo hemicrania de origen latino).
Esta afección es tan vieja como la humanidad, ya en el siglo XI Alfonso X se quejaba de su "xaqueca". Le llevó ocho siglos a la Real Academia Española reconocer el término como válido (hoy la RAE se toma menos tiempo para aprobar otras terminologías).
La jaqueca o migraña (una variación de la palabra griega hemialgia) está entre las 20 enfermedades que, según la OMS, más frecuentemente incapacitan a las personas. El cuadro clínico consiste en el dolor de una mitad de la cabeza, usualmente asociado a un "aurea" o sensación que advierte sobre el comienzo de la crisis. Suele apreciarse alteraciones en el campo visual como manchas y puntos zigzagueantes e imágenes brillantes (de aquí viene la expresión "ver las estrellas", relacionado con el dolor que suele acompañar estos cuadros).
Si bien la jaqueca de por sí no es una enfermedad grave, aquellos que la padecen (predominantemente mujeres jóvenes) tienen el doble de posibilidades de sufrir depresión, ansiedad y riesgo cardiovascular (especialmente si son personas hipertensas).
En Argentina, casi tres millones de personas sufren jaquecas, aunque solo la quinta parte haga consulta médica y de ellos más de la mitad abandone el tratamiento.
Los estudios clínicos han demostrado que estos pacientes tienen cambios en el grosor de la corteza cerebral, especialmente en la zona llamada ínsula posterior.
Si bien, como dijimos, no es una enfermedad grave, el ausentismo ligado con esta indisposición produce una pérdida anual de más de 2.500 millones de dólares.
El diagnóstico diferencial se hace con otras formas de cefalea, especialmente la tensional que produce una sensación de compresión dolorosa de la cabeza asociada a contracturas musculares por stress o posicionamiento.
Existe también la llamada cefalea en racimo o de Horton donde el dolor se da en forma paroxística en un área inervada por el trigémino.
Es muy importante descartar las causas de origen cerebral o secundario del dolor de cabeza, cuando éste aparece por primera vez en la edad adulta o el dolor cambia su patrón. En estos casos deben realizarse estudios de imágenes como tomografías y resonancias para descartar orígenes vasculares, tumorales e infecciosos (como sinusitis, etc.).
Descartadas otras causas de cefalea, se procede al tratamiento. Ante todo se usan analgésicos (el famoso Geniol) como la primera línea de ataque. En casos más graves se recurre a la ergotamina, aunque se desaconseja su uso crónico por la hipertensión arterial que genera. Le sigue el uso de triptófano y otras drogas que actúan sobre la serotonina.
Se acaba de introducir en Estados Unidos el Aimovig para los ataques severos y recurrentes. Es un anticuerpo monoclonal contra el gen de la calcitonina, se inyecta en forma endovenosa y actúa a lo largo de un mes.
Por último, cabe recordar que el gran médico canadiense William Osler, el fundador de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins (elevado a la categoría de Caballero del Reino Unidos en 1911), era un entusiasta promotor del uso de cannabinoides para calmar a la dichosa migraña.
Omar Lopez Mato, director del Instituto de la Visión
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