En las anteriores tres semanas analizamos diferentes razones que muestran el modo en que nuestros ciclos biológicos nos condicionan y como algunas decisiones que nos parecen normales no funcionan, justamente por ir a contramano de aquello que la biología nos indica.
Mostramos que engordamos más en invierno porque creemos que debemos comer más, cuando es a la inversa. Luego vimos que, cuando llega la primavera, pretendemos acelerar los tiempos del adelgazamiento de cara al verano, pero resulta que es el momento del año menos apto para realizarlo. Es decir, la biología nos enseña que hay estados fisiológicos que determinan el éxito o el fracaso de algunas prácticas, más allá del esfuerzo o la determinación que le pongamos al hacerlo.
¿Cómo funcionan las dietas?
Casi todas las prácticas alimentarias que venimos desarrollando en las últimas décadas muestran dificultades para el encuentro armónico con la naturaleza. Pero son las "dietas" clásicas, las que más a contramano van de nuestra biología. (Aclaro, para que no queden dudas, que llamo "dietas" a esos artefactos de la alimentación planificada basadas en el recuento y balance de calorías, como si la vida se tratase tan solo de una combinación mecánica de procesos físico-químicos). Veamos por qué.
Todas las dietas pasan por 4 momentos que, inexorablemente, las llevan al fracaso. Primero, se registra una baja rápida de peso sumada a la euforia de ver el cumplimiento de los resultados buscados. En un segundo tiempo, la baja de peso es menor y más dificultosa, con muchos signos de malestar físico y psicológico. La cosa se torna difícil de sostener. Tercero: estamos en la fase de haber alcanzado el objetivo, con la baja de peso y todo lo que eso implica. La cuarta fase es la que inicia el camino de reversión del proceso: el de recuperar el peso inicial e incluso ponerse algunos kilos demás. (Lo que se llama "efecto rebote").
¿Por qué pasa esto?
Las dietas restrictivas siguen siendo el modelo en que se basan las intervenciones médico-nutricionales: definir raciones mostrando cuántas calorías tienen y cuál es la porción recomendada.
Cuando se habla de "dietas restrictivas" lo que se quiere decir es que hay que restringir el consumo de calorías hasta hacerlo inferior al gasto. Lo paradójico es que esta técnica va a contramano de lo que indica cualquier manual de fisiología, porque cuando se somete a un ser vivo al estrés que implica una alimentación restrictiva, lo que se desarrolla es un mecanismo de compensación que termina con lo que se conoce como "efecto rebote". En vez de alcanzar el objetivo de adelgazar, las dietas restrictivas hacen aumentar de peso. Lo delirante es que lo que los nutricionistas llamen "efecto rebote" a lo que la naturaleza tiene previsto para, justamente, engordar.
Este mecanismo es tan conocido que se utiliza en producción animal para ganar peso. Exactamente el uso contrario al que le dan los nutricionistas. En medicina veterinaria se lo llama "crecimiento compensatorio", y también se utiliza el mismo mecanismo para aumentar los rendimientos en producción vegetal, para obtener frutas y verduras más grandes (los agrónomos lo llaman "vernalización"). La respuesta a la restricción es siempre así: es un fenómeno biológico universal, un hecho adaptativo de la vida a las condiciones de estrés. ¡Lo que es verdaderamente disparatado es pretender usarlo para bajar de peso!
Yo quiero adelgazar y mantener mi peso: ¿Es posible?
Sí. Pero puesto que las dietas no funcionan, hemos desarrollado un Modelo de Alimentación Inteligente que permite alcanzar los objetivos de adelgazar, regular naturalmente el peso y prevenir la mayoría de las enfermedades humanas a partir de entender y acompañar todo lo que la naturaleza tiene para enseñarnos. En alimentación NO hay atajos, pero sí tenemos la certeza de poder obtener resultados exitosos y duraderos. La próxima semana iniciaremos este camino.
Dr. Fernando Valdivia / Email: fv@fernandovaldivia.com / Sitio Web: www.fernandovaldivia.com



