En éstos días nos han conmocionado las noticia de secuestros, muertes, atentados varios Estos actos de violencia y barbarie extrema siempre sucedieron.
En 1932 en un intercambio de ideas propuesto por la liga de las Naciones y del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual en París; Einstein planteaba a Freud una pregunta: ¿¨Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?¨ Freud le responde con una parte de la doctrina de las pulsiones diciéndole que ésta(las pulsiones o fuerzas humanas)son de dos clases
1)Aquellas que quieren conservar y unir, llamadas¨ de vida¨, Eros o sexuales
2)Aquellas que quieren destruir y matar, llamadas¨ de muerte¨, agresión o de destrucción
Las pulsiones entendidas como representantes (representativos) de lo orgánico no se presentan en el ser humano en estado puro, se entremezclan de una forma particular y compleja en el psiquismo.
El entrecruzamiento de aspiraciones destructivas con otras llamadas eróticas o de ideales facilita la satisfacción.
Los hechos crueles de la historia quedan disfrazados bajo ideales y solo sirven de pretexto a apetencias destructivas.
En el comienzo de los tiempos, en una horda primitiva, era la fuerza muscular la que decidía a quien pertenecía algo o de quien debía hacerse la voluntad. Esa fuerza se vio sustituida por los instrumentos, venciendo los que tenían(tienen) las mejores armas o las empleaban (emplean) de mejor forma.
La ¨superioridad mental¨comienza a ocupar el lugar de la fuerza muscular bruta, lo que en diferentes circunstancias varía es el quantum de agresión o destructividad. La violencia se contenta en ocasiones ¨más civilizadas¨ o menos primitivas con someter en vez de matar, pero como el bien ¨también¨existe, la unión de los débiles o sometidos debe hacerse escuchar.
El dicho popular¨: La unión hace la fuerza¨es muy cierto, pero deben darse dos condiciones
Psicológicas para que se consumen: permanencia y reflexión. La unión de los muchos debe ser permanente, duradera, solo de ésta forma se observaran los efectos de construcción que hoy tanta falta le hace a nuestra sociedad, pensemos ¨el bien-estar social¨, entendiendo a la sociedad como tejido de vínculos. Por lo tanto es necesario e imprescindible saberse, conocerse; el psicoanálisis dice que el sujeto repite para no recordar, por lo tanto es importante que las personas comiencen a pensar en el bienestar individual, proporcionará mejores condiciones de vida y facilitará una mejor con-vivencia con el prójimo
Ana María Pacchini
Psicóloga Psicoanalista
email:anapacchini@hotmail.com



