Ana María es diabética, se presenta a la consulta preocupada porque en la última ecografía de control solicitada por su diabetólogo de cabecera apareció hígado graso. Pedro, un joven de 30 años obeso, no entiende por qué le dicen que su hígado acumuló grasa si él no ha presentado ningún síntoma. Mariano, un empresario de mediana edad, a quien le gusta salir de copas varias veces por semana con sus amigos consulta para saber qué es esto que le apareció en un control de salud y si puede seguir con su vida habitual.
Todos los casos nombrados previamente son muy diferentes y particulares; pero además de haber recibido nuevos nombres para preservar su privacidad en esta publicación todos tienen algo en común. Hígado Graso. Eso nos lleva a las siguientes preguntas. ¿Qué es el hígado graso? ¿Es una condición prevenible y/o tratable? ¿Es peligroso?
El hígado graso (Esteatosis) es una condición médica consecuencia de acumulación anormal de grasa en el tejido hepático que responde a trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes, y a veces puede ser respuesta a mecanismos tóxicos como por ejemplo el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Esta condición puede evolucionar con inflamación del tejido hepático conocido como esteatohepatitis. Por eso es muy importante consultar oportunamente.
El Hígado Graso de origen no alcohólico tiene una prevalencia relativamente alta en la población general cercana al 30% que varía según región geográfica y condiciones demográficas. Las poblaciones en riesgo son las personas obesas, con diabetes tipo II, colesterol alto, síndrome metabólico, problemas tiroideos y mujeres con síndrome de ovario poliquístico.
Habitualmente no tiene síntomas, en raras ocasiones puede manifestar sensación crónica de cansancio, malestar generalizado inespecífico o una molestia vaga subcostal derecha. Por ese motivo lo médicos requerimos utilizar estudios complementarios, habitualmente una ecografía y descartar otras patologías hepáticas es suficiente para el diagnóstico de esta condición.
Una vez diagnosticado es importante consultar con un hepatólogo ya que ellos son los especialistas en cuidados de enfermedades del hígado. Por suerte, es una enfermedad tratable y potencialmente reversible con terapéuticas de bajo costo y alto impacto pero que requieren de un seguimiento multidisciplinario y compromiso por parte del paciente. Estas medidas implican: Evitar sustancias toxicas para el hígado como el alcohol y algunos medicamentos, un plan nutricional adecuado al peso y talla, actividad física y descenso de peso. De esta forma evitamos la evolución a esteatohepatitis que de prolongarse en el tiempo genera daño crónico y puede terminar siendo la causa de enfermedades más graves, habitualmente cirrosis.
Juan Matías Coronel - Hepatólogo. MP: 58449 MN: 132.705
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