Los que defendemos la vida desde la concepción hasta la muerte natural, vimos de la manera mas cruda eso que nos enseñaron: que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Con el tratamiento de la ley que pretendía legalizar el aborto, vimos cómo muchos de los políticos que votamos (de todos las fuerzas partidarias ) fueron cambiando su postura a lo largo del tiempo: los que no tenían en su plataforma el aborto, habilitaron el tratamiento y los que no habilitaron el tratamiento estando en el gobierno, votaron a favor; defraudando a sus representados.
Y hoy, solo por la composición del Senado (expresión Federal) y de hombres y mujeres que no están tan presionados por los reclamos mediáticos generados desde Buenos Aires, impulsados por muchos intereses lobbistas que ven en el aborto tanto una oportunidad de negocios como un golpe a nuestro crecimiento poblacional; es que el aborto no es legal en la Argentina (insisto gracias a los Senadores del interior).
Más allá de las manifestaciones, charlas y conferencias; parece que no alcanza para torcer el camino de esta ley, ya qué existe un poder económico muy grande flotando detrás de éstos planteos, y año a año volverán a instalarlo en la agenda política organismos internacionales cómo el FMI, la ONU y empresarios poderosos cómo Soros y Rockefeller; qué no buscan otra cosa que el control de la natalidad en países cómo el nuestro, importándole poco y nada la salud de las mujeres.
Estas cuestiones e intenciones, lejos de ser nuevas, ya fueron expresadas claramente en el informe Kissinger de la década del 70. Ante semejante escenario la alternativa es participar activamente en política, ya sea tanto en los partidos tradicionales como en nuevos que están surgiendo. Así, desde adentro de la política; a través del diálogo, el debate y la discusión; defender nuestra postura y llevar la voz de los que no tienen voz.
La actividad política debe ser pensada cómo herramienta de transformación de la realidad, con vocación de servicio recordando las palabras del Papa Francisco que nos dice que "la política es una de las normas mas altas de la caridad". No sólo en éste tena de la ley IVE, sino también en el constante deterioro de la salud pública, las fuentes de trabajo, la educación sexual con ideología de género, etc.
En este contexto donde pareciera que distintos sectores del peronismo bonaerense se muestran temerosos a tomar una postura a favor de la vida, entiendo que es momento de alzar la mano y decir: Soy peronista. Levanto las banderas de Peron y de Evita y no tengo vergüenza en decir que los únicos privilegiados son los niños. Los nacidos y los que aún están en el vientre materno.
Pertenezco orgullosamente a la agrupación Justicialista "Corriente por el Progreso Social" y estamos transitando éste camino, donde no buscamos vetar las expresiones nadie. Nos agrada poder debatir tanto puertas adentro como para afuera, con compañeros pro vida como con quienes tiene posturas distintas; incluso en nuestro espacio, generando un debate sano sobre el tema.
Para los que creemos en que la vida debe ser respetada y protegida desde su concepción, no por una cuestión religiosa, sino porque esa vida latente merece ser contenida y protegida; queremos hacer un llamamiento a muchos sectores, pero fundamentalmente a muchas personas que comparten la misma idea sobre la vida y su valor.
Militen, participen. Como dice Francisco: "Hagan lío". Los que tenemos esa profunda certeza, la de la prioridad de la vida, tenemos la obligación moral de hacerlo. No dejes que otros decidan por vos. ¡Participa!
Alejandro Robledo / Secretario de Prensa del PJ Campana y miembro de la Corriente por el Progreso Social



