Desde el espacio político "Vamos Campana", Alejo Sarna pretende representar a una nueva generación de jóvenes políticos locales que adhieren a la mirada "nacional y popular", pero que encarnen un recambio horizontal, democrático y transversal en términos partidarios. "Es el momento de promover a una nueva clase de dirigentes y militantes políticos que logren que la gente vuelva a creer en la política como herramienta de transformación", señala.
"Vamos Campana tuvo una génesis singular. Porque después de las elecciones del 2015 y la asunción de las nuevas autoridades, había una gran incertidumbre en términos políticos. Fue entonces que junto a Pedro Orquiguil y Ariel Mosqueira, interpretamos que teníamos que construir para adelante era un espacio de participación ciudadana", dice Alejo Sarna (27), Licenciado en Relaciones Internacionales; ex funcionario de la Agencia Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y Consejero Escolar.
Por una cuestión generacional, se entiende el vínculo con Ariel Mosqueira. ¿Cómo conecta con Pedro Orquiguil?
Por la campaña del 2015. Fui candidato a Consejero Escolar en el segundo lugar, y con quien mejor diálogo tenía en lo que era la estructura política de esa lista era con Pedro, quien además era Secretario de Gobierno de Stella Giroldi, la intendente saliente. Básicamente, mi enlace político era Pedro, y era con quien yo me sentía más cómodo también. Y porque además el recambio generacional no significa tirar lo viejo por lo nuevo, sino que significa fundar lo nuevo en acompañamiento de quienes tiene la experiencia y el conocimiento sobre la política.
¿Y cómo se define usted políticamente?
Como militante del campo nacional y popular. Creo que en este momento político, económico y social de la Argentina hay que construir una gran síntesis que reúna a lo mejor del peronismo, del radicalismo, del progresismo democrático… tenemos que estar todos sintetizados en un mismo espacio político que trascienda lo estrictamente electoral y que tenga como principal definición la construcción de una alternativa política en base a una serie de proyectos y propuestas sobre los problemas que tenemos cotidianamente los argentinos. Así, logramos consolidar a Vamos Campana como un espacio que día a día va cristalizando esa mirada y que va sumando cada vez más voluntades, sin mirar tanto las entidades políticas o colores partidarios, porque cada vez está más claro que con los miembros de Vamos Campana tenemos más coincidencias que diferencias. Entonces, el objetivo es hacer foco en esas coincidencias para poder construir una alternativa que le devuelva al vecino la posibilidad de volver a ser protagonista de la agenda política campanense, bonaerense y nacional. Después, hay que darle un marco organizativo. En ese sentido, tenemos una definición clara: creemos que este es el momento de promover a una nueva clase de dirigentes y militantes políticos que logren que la gente vuelva a creer en la política como herramienta de transformación, y para que no ocurra lo de ahora, donde llegan a gobernar CEO´s que no pueden ver más allá de una planilla de Excel, y a veces ni siquiera eso.
Ese marco organizativo, ¿tiene que ver con una horizontalidad explícita?
No queremos dedos, ni mesa chica, ni ninguneos que hacen que los militantes se cansen, se desencanten, y se alejen. El militante que sale a la calle y habla todos los días con el vecino, es tan importante como aquel que integra una lista. Porque así entendemos a la política y a la propia sociedad: una sociedad no se hace sin el otro. Y si el otro está mal, yo no voy a estar bien. Eso, además, se predica con el ejemplo. Por eso estamos construyendo un proyecto político que le demuestre a la sociedad campanense que todos sus integrantes valen lo mismo, y que su opinión cuenta.
¿Y qué está pasando en términos de unidad en el campo popular hoy en Campana?
Está en plena construcción. Se están moviendo las primeras fichas de una compleja partida de ajedrez. En ese tablero, nosotros no especulamos, sino que planteamos lisa y llanamente que queremos generar un gran frente opositor a las políticas de Cambiemos, pero que además regenere políticas activas para el vecino. Ese gran frente se tiene que construir sobre algunos pilares: fundar una nueva generación de dirigentes con prácticas políticas renovadas; construir ese frente en base a la horizontalidad y a la transversalidad; y que a ese gran espacio opositor no lo una el espanto, sino que lo una la voluntad de mostrarle al vecino que se puede vivir de otra manera, y que el Estado puede se promotor de soluciones frente a las necesidades de cada uno, sin tener que recurrir a un ajuste salvaje como el que estamos experimentando.
¿Se puede disputar poder sin Abel Furlán? ¿Cómo juega el Diputado en este escenario?
Furlán, en Campana, creo, se referencia hoy en la representación que tiene el concejal Romano. Nosotros, como Vamos Campana, nos referenciamos en otra cosa: una nueva generación política y clase dirigente que estamos fundando y que trasciende los estrictamente personal. Y acá no hablamos solo de mí. Porque también está Carla Navazotti, Lucía Difino, Lautaro Bonora, Agustín Bustos, Ariel Mosqueira, Karina Vera… tenemos en Vamos Campana a un montón de vecinos con una gran capacidad teórica y práctica que perfectamente pueden ser parte de un equipo de gobierno y poder resolver problemas sin siempre cortar el hilo por lo más delgado, sino a través de la agudización del ingenio y buscando soluciones alternativas a los problemas que tenemos. Creemos que la mejor manera de encontrar soluciones a lo que le pasa a los vecinos es caminando la ciudad, escuchandolos, y en base a esos testimonios, construir las propuestas. Después, se generará un marco de alianzas que le darán fortaleza o no a un esquema de construcción política. Eso depende de la habilidad de todas las partes que están en el juego. Vamos Campana es una pieza muy importante en la oposición al oficialismo local. Primero, es verificable a partir de las elecciones del año pasado: aun siendo muy jóvenes y con muy pocos recursos sacamos casi el 11% de los votos. Es decir que tenemos un volumen político refrendado electoralmente que, en un esquema de alianza, lo vamos a hacer respetar. De este lado estamos los pibes que queremos terminar con esos tejes y manejes que se hacen a las espalda de los vecinos, pero que terminan impactando negativamente en su día a día.
¿De qué manera?
Campana pasó de ser un territorio con pleno empleo a tener un promedio del 10% en los últimos años. ¿Cómo puede ser que en Campana todavía no se haya hecho un gran reclamo de los trabajadores sobre lo que está pasando? Ahí hay un silencio. Y ese silencio para mí no corresponde.
¿Cómo piensa a la ciudad?
Creo que el actual intendente no vino a proponer nada nuevo. El oficialismo está continuando una línea que durante 20 años tuvo el peronismo, y que previamente tuvo el radicalismo: basar la gestión en la obra de infraestructura básica. Pavimento, cloaca, iluminación, agua… todo muy importante, pero el intendente actual puede empezar a trabajar en el pavimento de los barrios de Campana porque Giroldi y Varela terminaron el casco céntrico. Lo cual no me parece mal y esa línea hay que continuarla. Pero nosotros queremos dejarle algo más al campanense: una estructura de gobierno que le permita auto sustentarse aún cuando tiene un gobierno provincial y nacional del mismo color político o no. Por ejemplo, la creación de un Banco Municipal de Desarrollo para realizar las obras urgentes hoy y pagarlas mañana, porque en Campana tenemos los capitales necesarios para hacerlo.
Además, Campana es el segundo o tercer PBI de la provincia…
Tal cual. Campana no tiene que perder jamás esa condición de ciudad pujante a pesar de lo que suceda en el país en términos macroeconómicos. Hay que readecuar el régimen de promoción industrial, por ejemplo, generando excepciones impositivas a toda empresa que se radiquen en el distrito o aquellas ya radicadas amplíen sus intalaciones y generen más empleo, con la condición de que al menos el 85% de la mano de obra que se contrate sea mano de obra local, y esa mano de obra certifique como mínimo 2 años de residencia permanente en nuestro distrito. Es decir, generar un ciclo dinámico y positivo, que haga que la ciudad no pierda su pujanza.
Desde esa perspectiva, si se quiere, desarrollista, ¿cómo ven el diseño del nuevo Código de Planeamiento Urbano?
Más allá de los aspectos técnicos, vemos una gran falencia en términos de representación. Se están definiendo cuestiones importantes sin escuchar a todas las voces, a todas las fuerzas vivas de la ciudad. Después, no sólo en términos urbanísticos, Campana sigue siendo una ciudad dividida por la Ruta 9. Y el Estado no llega como tiene que llegar en los lugares más necesitados no sólo de infraestructura, algo que ya hablamos, sino en términos de construcción de capital social y espacios de contención y desarrollo humano. Tenemos que cuidar más a nuestros jóvenes y eso hoy no está pasando.
¿Una cosa que haya hecho bien Abella?, ¿Una que no le guste para nada?
Llegar con el pavimento a lugares donde hasta ahora no se llegaba. Eso me parece que es lo mejor que está haciendo el Intendente y creo que le está dando un rédito político importante. De última, continúa con la línea que se venía desarrollando en la anterior gestión, pero perfectamente podría haber mirado para otro lado. Después, está clarísimo para todos que, más allá de las pésimas condiciones macroeconómicas, la Ordenanza Fiscal e Impositiva, en vez de sumar recaudación en términos reales, no hizo más que transformar en morosos o directamente incobrables a miles de vecinos y desalentar a los emprendedores. No me queda claro si fue un error técnico o un efecto buscado.
¿En qué sentido un efecto buscado?
En el sentido de preparar el terreno para que algunas cosas cambien de manos en la ciudad.



