Dia raro: lunes y feriado. El centro de la ciudad a estas horas de la mañana parece un desierto: No hay jubilados esperando que abra el Banco Nación (suelen venir muy temprano, más para charlar entre ellos y reencontrarse mes a mes que a estar entre los primeros a la hora de apertura de la sucursal), tampoco hay autos circulando. Sin embargo nosotros, el Perro y yo, no salimos de la rutina de venirnos a tomar un cortadito y comernos alguna medialuna. "Somos animales de costumbres" pensé, sentado afuera sobre la remozada Av. Rocca, disfrutando del sol todavía suave y tolerable y una brisa fresca que corría casi sin nada de humedad. "Hermoso día..." cruzó por mi cabeza, con los ojos entrecerrados por el resplandor.
El perro leía el diario de los Mitre, atento y en silencio. Hasta que tiró la primera frase de la mañana que quería empujar la conversación: "Corremos y corremos, pero estamos siempre en el mismo lugar...", dijo con un tono monotono; algo casi sin sentido para mi. Nosotros corriendo no estabamos, asi que seguro que no se refería a nuestra situación; dicho sea de paso ambos estamos bastante fuera de estado para andar haciendo cualquier tipo de actividad física.
"¿Que quisiste decir?" le espeté para que se explayara al respecto.
"¿No leíste Padre Rico – Padre Pobre? Es un libro de Robert Kiyosaki donde explica (desde una historia personal) como salir de la carrera de la rata, que es lo que él llama a la vida de las personas que se encuentran dentro del sistema (capitalista) y trabajan, consumen, toman créditos, pagan sus impuestos y así por siempre. Y si tienen suerte y progresan en sus ingresos, encontrarán la forma para gastar más. Es un aforismo que utiliza el autor para graficar la realidad de la mayor parte de la sociedad, que hará toda su vida lo mismo, vivirá de su trabajo y utilizará su salario para cubrir sus gastos. Correr para no llegar a ningún lado, sería lo que quier expresar; aunque el mensaje del libro es muchísimo más profundo en su envase de "manual de superación", pero deberías leer el libro", me dijo.
Había escuchado hablar de ese libro, hasta juro que lo tuve en mis manos; pero nunca lo había leído. No creo tampoco que lo lea, últimamente tengo cada vez menos tiempo físico para leer y cuando lo hago es por razones concretas y necesidades laborales; no me queda mucho espacio para leer por placer. Pero no me iba a correr del debate, me sentía inspirado así que la charla siguió asi: "¿Quiere decir que este autor propone que la gente deje de trabajar por su salario y se haga autónoma? ¿Esa es la clave para salir de la carrera de la rata?", le pregunté al Perro, que dobló el diario a la mitad y echó su espalda hacia atrás; apoyándose contra el fondo de la silla.
"Vicente: No te voy a contar todo el libro, leelo que los libros no muerden… Pero si te adelanto que no es por ese lado que avanza el autor. Lo que vos supones que es algo superador, ser autónomo como vos lo llamaste; es lo que hoy el sistema económico moderno propone como emprendedores. Te podría decir que hay una movida muy grande para generar emprendedores desde la cuna. Por ejemplo, la Escuela Técnica Roberto Rocca es un embrionario de emprendedores, dado que es la nueva forma de sacarle el mayor provecho al trabajador…", me dice el Perro y la cosa empieza a empiojarse.
"A bueno… vos siempre le ves la quinta pata al gato. Si sos trabajador sos una rata, si sos emprendedor te sacan el jugo… ¿Hay alguna posición que te quede cómoda?", le dije, pensando en la gata flora pero sin decírselo.
"¿Sabes que no? La comodidad es una de las cosas que te duerme, baja tus defensas y empezas a pensar poco. La incomodidad en cambio, es un motivador de ideas y te ayuda en el proceso creativo. Trato de no estar tan cómodo, porque en definitiva esa incomodidad me recuerda que estoy vivo".
"Estás filosófico hoy Perro. No sé si es el feriado o algo que leiste en La Nación, pero me cuesta seguirte…", dije con tono de astío.
"Puede ser que tengas razón. Anoche estuve leyendo a un autor que me deja de la nuca… Es un coreano, un filósofo: Byung Chul Han se llama. Para mi es una revelación que descubrí después de un artículo de Pagina 12 hace un par de años y desde ese momento traté de ir comprando algunos de sus libros. Tiene una visión de la sociedad actual muy interesante y sobre los emprendedores en particular ha dedicado parte de su trabajo", dijo el Perro, ahora si ya lanzado en un ambiente de teorización que por un lado me seduce y por otro me da un poco de temor, ya que no tengo las mismas armas que él tiene. Pero mientras el habla, yo googleo y la cosa se empareja un poco.
"Según lo que leo es un filósofo coreano que se formó en Berlín, cuyos libros son cortos y contundentes de no más de 150 páginas y son una radiografía de la sociedad contemporánea…", dije leyendo en voz alta desde algún sitio de internet.
"Si, los libros son pequeños. Eso lo hace mucho más interesante. Pero no nos vayamos de tema y volvamos a los emprendedores. Chul Han habla que se ha terminado la relación de poder de lo que debes y no debes hacer (tal como la entendió Foucoult al describir a la sociedad disciplinaria), hoy la gente se exige tanto, que se transforma en un esclavo de sí mismo. Y justamente los emprendedores son quienes más se exigen, rompen el equilibrio entre trabajo y tiempo libre. Hacen esto hasta transformarse en una enfermedad. La autoexigencia está ligada al famoso "Si puedes" o quizás te suena más "¡Si se puede!"; latiguillo de campaña de Obama y también de Macri". Y el Perro agregó: "Muchos, al autoexigirse por lograr una posición social o para alcanzar algún objetivo material, terminan sacrificando sus momentos de ocio o algo peor, sus momentos para pensar y reflexionar. Esto también los lleva al cansancio y el cansancio a la vulnerabilidad. Porque cuando uno está estresado no es capaz de reflexionar y responde solo a los estímulos, es decir trata de no pensar; y si uno no piensa deja de ser libre…", remató el Perro, sacando todo el arsenal teórico sobre la mesa.
"¿Y que hay que hacer según vos? ¿Hay que revelarse? ¿Salimos como anarquistas a luchar por un mundo mejor?", le dije como para saber hasta donde estaba dispuesto el Perro de transformar sus dichos en hechos.
"¿Sabés que Byung Chul Han habla de eso?… El dice que en esta sociedad medida por el rendimiento (eficiencia), el individualismo y el narcisismo; una revolución sería inviable. Teoriza que la única forma de salir de este esquema perverso es con el amor. Pero no el amor hacia una pareja, sino el amor hacia el otro, superando las diferencias y logrando vínculos que generen correspondencia y reciprocidad. La salida es con el otro, en una relación social donde personas distintas tienen objetivos comunes y rompiendo la máscara narcisista que nos cubre la cara. Al final es una vuelta al Cristianismo si se quiere: "amarás a tu prójimo como a ti mismo", dice el segundo mandamiento" me dice el Perro citando a La Biblia, ¡Cuando toda la vida me dijo que es un ateo irrecuperable!
"¿Vos estas bien?", le pregunté un poco en chiste y un poco en serio, ya que lo notaba con un gesto adusto y agobiado. Me miró un rato fijamente, volvió a tomar el diario y me dijo "no me hagas caso, ya se me va a pasar…" y se pidió otro cortado. Yo lo acompañé y me quedé pensando: "la carrera de la rata…."
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



