Buenos Aires (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal) -- Las pugnas políticas se empeñan en meter la cuña en las aún endebles cuestiones económicas, en momentos en que se juega gran parte del futuro del país en las negociaciones por la deuda.
El cortocircuito entre el presidente Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde --que acompañó el reclamo de Felipe Solá-- por los fondos de la coparticipación de la provincia de Buenos Aires, trajo nuevas inquietudes entre los actores económicos, ya que ambos conforman el mayor eje de poder.
Así lo expresan en la intimidad importantes hombres de negocios y se nota en el signo que adoptaron los negocios financieros durante las últimas jornadas.
Pero, y como una paradoja, la reedición de este conflicto los ratifica en forma periódica en la cúspide de las decisiones políticas.
Kircbner y Duhalde son, justamente, especialista en estrategias de acunulación de poder y las ponen en práctica en forma permanente.
El santacruceño lo demostró para remontar la cuesta de haher asumido con un anémico porcentaje de voto, o el bonaerensecuando debió gobernar al país en el peor momento de la historia argentina.
Esta una de las maneras en la que pueden entenderse los tironeos entre los dos pesos pesados y que siempre deriva luego en una lógica distensión del clima enrarecido.
La otra lectura es la lucha por espacios de poder en la provincia y los compuertas que el PJ le pone a los intentos transversales del Presidente o de instalar allí una cabeza de plaza que le permita extender su influencia.
El interrogante es saber hasta cuándo se puede tirar esta
cuerda si se tiene en cuenta el fangoso camino por el cual la
Argentin trata de recuperase.
O cuál es el momento en que realmente puede verse afectaada la gobernabilidad que debilite al gobierno en las negociaciones o ahuyente potenciales inversiones.
En estas idas y venidas por la copartipación todos tiene su parte de razón, ya que Buenos Aires perdió demasiadas posiciones a la hora de la distribución de impuestos.
Por su lado, el Gobierno de la Nación teme que un mayor caudal de fondos termine alimentando los aparatos políticos en todo el territorio bonarense.
En este marco, el gobernador Solá intentó abrir un espacio de diálogo directo con el ministro Roberto Lavagna, un hombre de afinidades con Duhalde.
El titular de Economía cambió los ácidos debates de la coparticipación por el pedido de una rápida aprobación parlamentaria de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que pone límites a las erogaciones provinciales.
Este es un reclamo permanente del Fondo ante el convencimiento de que en las provincias puede abrirse de nuevo los poros del gasto público.
Ante esto, Lavagna está dispuesto a que las discusiones por la coparticipación queden para mejor oportunidad, pero no quiere que se trabe la Responsabilidad Fiscal a raíz de los chisporroteos políticos.
No hay que olvidar que el país se encuentra en la puerta de un momento crucial en la negociación por la deuda, de cuyo final dependerá el futuro de generaciones.
En las últimas horas, un mejor estado de ánimo corrió por la gente del Ministerio de Economía y hasta algunos especulan con una aceptación importante de los bonistas.
Además, se tomó como un respaldo implícito que el FMI y el Departamento del Tesoro instaran a las partes a un rápido entendimiento.
Es más, el subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, el influyente John Taylor, dijo que el FMI no debe intervenir en la negociación, algo que pedía con insistencia el comité de Bonistas que lidera el italiano Nicola Stock.
Fue el organismo de crédito el que se guardó para sí el papel de acreedor privilegiado, es decir, el que debe cobrar primero bajo cualquier circunstancia.
En este marco, la entidad se convirtió en una suerte de abogado de los acreedores de la Argentina, sobre todo por el accionar de Anne Krueger.
La llegada del español Rodrigo Rato puede cambiar algo el eje de las decisiones, siempre y cuando el país cumpla con los compromisos asumidos.



