A Rosana Frattini le detectaron cáncer de mama el año pasado. Luego de una operación, quimioterapia y rayos, le dieron el alta en octubre pasado. "Hay que vivir. Y disfrutar lo que se tenga, aunque sea un mate en una plaza. Todo pasa, y no hay que hacerse tanto problema", dice.
Ojos achinados y sonrisa franca, desde siempre, Rosana Frattini fue dueña de una importante cabellera. Por eso sorprende verla de pelo corto, prácticamente rapado, y luciendo orgullosamente sus canas. De hecho, para quien no la frecuenta seguido, está irreconocible.
"Para mí fue un milagro haber detectado el tumor. Siempre me controlé, desde muy joven: desde que tuve mi primer hijo a los 25 años. Tanto era así que mi esposo me decía: Rosana, parece que estás buscando enfermarte. Y no es así. Hay que controlarse para anticiparse. Uno no puede prevenir el cáncer, porque te aparece y te aparece. Pero sí puede hacer detección temprana. Siempre con chequeos anuales o según me indicaban los médicos", explica Rosana sobre la forma metódica con la que siempre se realizó los chequeos de rutina.
Fue en diciembre de 2016 cuando fue a su ginecóloga y le había dicho que estaba todo bien y se veían el año próximo. "En el 2017 cumplía los 15 mi hija. Entonces, yo me había guardado las vacaciones en el Consejo Escolar para tomármelas sobre esa fecha, así me podía dedicar a los detalles de la fiesta… en el medio, pensé: ya que estoy de vacaciones, me voy a lo de mi médica clínica, Ceci López, y que me controle el resto: tiroides, diabetes… Le llevo todos mis análisis y entonces me pregunta: ¿qué te dijo la doctora sobre tu mamografía? Nada, ¿por?, le contesté. Porque te dio un RADS 3… cuando el RADS se salió del 2, hay que ver qué pasó, me dijo".
Rosana no se lo tomó muy en serio el consejo de su médica clínica. Se dedicó al cumpleaños de su hija, también acompañó a un hermano en problemas. Pasaron unos dos meses hasta que se hizo los chequeos en Diagnóstico Maipú, donde se confirma la presencia de un tumor maligno.
"Era pequeño: 1.8 centímetros de diámetro, y bien atrás, cerca del corazón. Mi doctora de cabecera me dijo: vos pasaste un año de mucho estrés. Y era verdad, fue el año en que me acusaron de malversación de fondos, por supuestamente haber hecho cobrar una partida de leches del Plan Más Vida, que eran de donación. Lo emocional en esto juega mucho. Tiene mucho que ver. Y el disgusto fue grande. Pero también soy una mujer de mucha fe. Lo que me salió decir fue "Lo que Dios quiera, y cuando Dios quiera". Y empecé el camino que hay que hacer. La nueva biopsia, buscar quien me operara y fijar fecha de operación", señala.
Más allá del "affaire de las leches" que aún no tiene resolución administrativa y por el cual Rosana tiene radicada en su contra una denuncia penal ("todavía estoy esperando que me llamen a declarar"); los médicos detectaron que el "ganglio centinela", uno que se encuentra bajo de la axila, estaba contaminado. Por esa razón, le removieron también un total de 18 ganglios. Aun así, la mayoría no estaba contaminado, ni el tejido de la mama tampoco. De todas maneras, se consideró hacer quimioterapia y rayos.
"Aparte de eso –comenta- hice un tratamiento con médicos cubanos que trabajan con la alimentación. Te arman una dieta alcalina y te sacan todo lo que es primordialmente azúcar y harinas, por ejemplo, y eso colabora de una forma natural a la no formación de células cancerosas. Mucha agua. Té verde, jengibre…"
El tratamiento de quimioterapia (con el que inicialmente perdió el cabello) y rayos de Rosana comenzó el 1 de febrero y finalizó el 8 de octubre. Técnicamente fue dada de alta, y ahora, luego de tomarse las vacaciones correspondientes, se reincorpora al Consejo Escolar el próximo 17 de diciembre.
"Cuando –concluye Rosana- tenés la espada de Damocles sobre tu cabeza, te preguntás por qué te dedicaste tanto a trabajar, por qué no viajaste más, por qué no le dedicaste más tiempo a tus hijos… en cuanto a la espiritualidad no me modificó mucho porque siempre desde chica fui muy creyente y muy practicante. Ser creyente no es solamente ir a misa y comulgar, hay que hacer el bien. Si algo aprendí de todo esto, es que hay que vivir. Y disfrutar lo que se tenga, aunque sea un mate en una plaza. Todo pasa, y no hay que hacerse tanto problema. Uno vive mal, haciéndose problema por todo. Y no es así. Yo salí fortalecida en mi fe; en la unión familiar, y en la presencia de amigos y conocidos, el cariño de mucha gente que me alentó, me acarició el alma y me dejó ver lo sembrado. Ese es mi mensaje. Y a las chicas en particular, que no dejen de controlarse y que cuatro ojos ven más que dos. Si yo no lo agarraba a tiempo, no sé si la contaba".
“Cuando tenés la espada de Damocles sobre tu cabeza, te preguntás por qué te dedicaste tanto a trabajar, por qué no viajaste más, por qué no le dedicaste más tiempo a tus hijos", dice Rosana.



