La Argentina fue sede de un valioso encuentro mundial de pensamiento crítico hacia el avance del neoliberalismo y neofascismo. Expresaron allí su posición ante la situación actual dirigentes políticos tan importantes como José "Pepe" Mujica, Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner. La situación actual obliga a centralizar el pensamiento político profundo en las limitaciones que la realidad económica impone a los proyectos populares. Esta realidad da una valiosa importancia para la mayoría de los argentinos a que se analice la posibilidad de proyectos económicos alternativos, sobre todo en América Latina, para combatir modelos que dejan empobrecidas a las mayorías y solo apoyan estructuras económicas oligárquicas que vacían la economía nacional para obligar a depender de disposiciones del FMI o de E.E.U.U., potencia de nuestro continente.
En Argentina no tenemos Bolsonaro, no hay posibilidad de esa construcción en una sociedad que ha juzgado a los militares y que tiene tradicional reclamo y lucha por situaciones laborales, pero el sector gobernante ha intentado instalar ideas fascistas volcando en crisis de credibilidad a la política. Es importante analizar a que futuro apunta este proyecto económico, esta salvajada neoliberal.
El panorama es oscuro, pero Cristina marcó profundamente la necesidad de construcción de proyectos alternativos que apunten a la amplia participación de todos los sectores de nuestra sociedad afectados por el proyecto del actual gobierno que son mayorías que incluyen hasta sectores de la burguesía nacional.
Se refirió a que la igualdad no es una condición natural de la humanidad. Sabemos que durante muchos siglos ha sido objetivo social con triunfos limitados y difíciles de sostener en el tiempo pero que han logrado limitar a la obsesión capitalista que es la que está construyendo una fuerte centralización de la riqueza acompañada por sumergir en la pobreza a las mayorías.
Las elecciones 2017 nos harán participar activamente en la construcción de alternativas, aunque debamos enfrentar la deuda, pero que motivará especialmente a toda América Latina el desafío posible del modelo y la necesidad de lograr mejores niveles de vida para nuestros compatriotas y todo nuestro continente.



