El Superior de la Congregación de padres Rogacionistas, Gerardo T. Furtado, visitó Campana en esta semana. "El principal objetivo de la Iglesia con el último Sínodo de Obispos, no fue que todos los jóvenes corran hacia los seminarios para ser curas y monjas.", señaló en diálogo con nuestro medio.
Recientemente electo como Superior de la Provincia de San Lucas, de la Congregación de Padres Rogacionistas del Corazón de Jesús, el Padre Gerardo T. Furtado visitó Campana y recibió a La Auténtica Defensa. El Superior General de esta Congregación se encuentra en la ciudad de Roma, Italia. El territorio que abarca la Provincia San Lucas, hoy dirigida por el Padre Gerardo, está formado por Brasil, Argentina, Paraguay y Angola.
"Por sobre todas las cosas - comentó sobre el Papa argentino- creo que podemos decir que Francisco es el gran profeta de la actualidad. Un profeta que surgió como una luz del Espíritu Santo para la Iglesia en el momento actual. Ha enfrentado grandes dificultades justamente por esa actitud profética pero se ha guiado por su gran discernimiento para elaborar aquello que ha propuesto y que también ha provocado para una reflexión tanto teológica como pastoral.
¿Cuál es su opinión de las actuales controversias entre la Iglesia y la sociedad actual? ¿Hay diferencias entre Brasil y Argentina?
Sin duda la mayor controversia que hoy en día nos atraviesa es la cuestión del aborto. En esto no hay diferencias entre Brasil y Argentina. Ustedes este año han tenido el debate parlamentario sobre este tema y en Brasil también se ha levantado la cuestión pero por iniciativa del Supremo Tribunal Federal (lo que aquí sería la Corte Suprema de la Nación). Está claro que la Iglesia defiende la vida desde su concepción y el Papa Francisco en esto también es contundente afirmando esa posición en varios documentos y manifestaciones públicas.
¿Cuáles son sus impresiones sobre el recientemente concluido Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional?
En principio lo que podría decirles es que deben aprovechar este momento en que la Iglesia está tan abierta a escucharlos en dos puntos muy importantes: la cuestión de la fe y de la vocación. De hecho, el mismo Papa se ha encargado de hacer participar activamente a jóvenes de todo el mundo para que pudieran expresarse con libertad y sinceridad sobre distintos temas. El principal objetivo de la Iglesia con el último Sínodo de Obispos, no fue que todos los jóvenes corran hacia los seminarios y casa de formación para ser curas y monjas. Lo que se pretende es abarcar la coyuntura actual e intentar profundizar y comprender cómo afecta a los jóvenes la sociedad cambiante y materialista en que vivimos, para poder a partir de allí contribuir, con ellos para que puedan pensar en un proyecto de vida que colme sus expectativas y contribuya para su felicidad.
“Francisco es el gran profeta de la actualidad", señaló el líder rogacionista en su paso por Campana
CARTA DE LOS PADRES SINODALES A LOS JÓVENES
Nos dirigimos a vosotros, jóvenes del mundo, nosotros como padres sinodales, con una palabra de esperanza, de confianza, de consuelo. En estos días hemos estado reunidos para escuchar la voz de Jesús, "el Cristo eternamente joven" y reconocer en Él vuestras muchas voces, vuestros gritos de alegría, los lamentos, los silencios.
Conocemos vuestras búsquedas interiores, vuestras alegrías y esperanzas, los dolores y las angustias que os inquietan. Deseamos que ahora podáis escuchar una palabra nuestra: queremos ayudaros en vuestras alegrías para que vuestras esperanzas se transformen en ideales. Estamos seguro que estáis dispuestos a entregaros con vuestras ganas de vivir para que vuestros sueños se hagan realidad en vuestra existencia y en la historia humana.
Que nuestras debilidades no os desanimen, que la fragilidad y los pecados no sean la causa de perder vuestra confianza. La Iglesia es vuestra madre, no os abandona y está dispuesta a acompañaros por caminos nuevos, por las alturas donde el viento del Espíritu sopla con más fuerza, haciendo desaparecer las nieblas de la indiferencia, de la superficialidad, del desánimo.
Cuando el mundo, que Dios ha amado tanto hasta darle a su Hijo Jesús, se fija en las cosas, en el éxito inmediato, en el placer y aplasta a los más débiles, vosotros debéis ayudarle a levantar la mirada hacia el amor, la belleza, la verdad, la justicia.
Durante un mes hemos caminado juntamente con algunos de vosotros y con muchos otros unidos por la oración y el afecto. Deseamos continuar ahora el camino en cada lugar de la tierra donde el Señor Jesús nos envía como discípulos misioneros.
La Iglesia y el mundo tienen necesidad urgente de vuestro entusiasmo. Hacéos compañeros de camino de los más débiles, de los pobres, de los heridos por la vida.
Sois el presente, sed el futuro más luminoso.
(Roma - Octubre 2018)



