Decía un hombre a su amigo de trabajo: "Mucho se habla sobre el amor, pero yo no tengo experiencia de recibir amor". El otro dijo: "La experiencia de recibir amor es lograda en la experiencia de ofrecer amor. ¿Tiene usted experimentado eso?"
El verdadero amor no espera reciprocidad y ni está basado en intereses. Él se dona sin nada esperar a cambio, sin nada exigir. Es una experiencia que derrocha felicidad.
Aprendemos sobre el amor cuando amamos y nos preocupamos por los incrédulos. ¡Como es maravilloso saber que Dios nos amó al llenarnos el corazón de fe!... Aprendemos sobre el amor cuando abrazamos a alguien que vive la angustia de no saber qué rumbo tomar. Somos bienaventurados y agradecemos el amor de Dios al mostrarnos el camino de la esperanza.
Aprendemos sobre el amor al saber que somos amados cuando aplicamos el amor recibido en nuestra vida diaria.
Nunca sabremos lo que es el amor y nunca lo experimentaremos hasta que estemos dispuestos a amar. Solo, ¡podemos dar lo que tenemos! Solo entenderemos la demostración del amor para con nosotros cuando empecemos a experimentar el ofrecer nuestro amor.
¡El amor es más fuerte qué la fe! ¡Produce más regocijo que la esperanza! ¡Es lo que más importante podemos recibir del Señor Jesús! ¡Es la mayor demostración cristiana que podemos ofrecer a Dios y a los hombres!
¿Quiere ser feliz? ¡Ame!
Claudio Valerio. Foto: Archivo.



