Me llamó la atención encontrar al Perro leyendo papeles algo amarillentos, que extraía de una carpeta de esas de tres solapas y elástico. "¿Estás haciendo limpieza en tu escritorio que trajiste estos papeles viejos?", le pregunté socarronamente al compenetrado lector de recortes de diarios antiguos.
"¿Papeles viejos? Esto es parte de mi archivo, y si bien no soy el rey del orden, cada cosa que tengo guardada es porque tiene un valor importante para mí. Así que nada de papeles viejos…"; dijo sin levantar la mirada.
"¡Bueno bueno, no se me enoje compañero! Cuentemé… ¿qué lo tan importante que lo tiene tan concentrado?", le pregunté mientras estiraba el cuello como para poder ver qué tenía entre manos. "Son varias cosas –me dijo el Perro- pero hay un escrito en particular que estaba repasando. Es de Patricio Sartor, ¿Lo tenés? Es uno de los historiadores de Campana. Particularmente leía un artículo publicado en La Auténtica Defensa sobre los hornos de ladrillos en Campana. Muy interesante…"
"¿Esos artesanales que todavía están en Las Praderas?", le dije como sabiendo de qué se trataba. "No no, esos son más recientes. También tenés a la fábrica La Pastoriza por ahí. Sartor habla de los históricos, aquellos de finales del siglo 19, principios del 20. ¿Sabías que hay ladrillos fabricados en Campana en los paredones de Retiro y en varias plazas de Capital Federal? Hasta el mismísimo Congreso Nacional estaría hecho con ladrillos fabricados frente a lo que hoy es Axion. Esa era la ladrillera de los De Dominicis", dijo el Perro con cierto orgullo vernáculo.
"No. No sabía –como siempre, pensé-, pero lo que sí recuerdo es que donde hoy es el camping Las Tejas, en las Islas de Campana, funcionaba una cerámica inaugurada en por Domingo Faustino Sarmiento, en mil ochocientos ochenta y pico… " le agregué, ganándome un poroto. Esa el Perro no la tenía y tomó nota al costado de la carpeta.
"Campana supo ser referente de la industria del ladrillo. Fue como una época de oro, seguramente tenía que ver con las condiciones del terreno que es arcilloso y también al perfil de los inmigrantes, que seguramente han tenido el expertiz de hacer ladrillos. Los romanos, que no fueron los inventores, si hicieron del barro cocido un culto; además de normalizar tipos y medidas, llevaron la construcción con ladrillos a grandes proyectos. Eso lo digo sólo como deducción, no lo tomés al pie de la letra…", aclaró el Perro. "Si querés googleo y nos sacamos la duda sobre el perfil de los inmigrantes y la fabricación de ladrillos" le dije en tono sobrador, aprovechándome de su ignorancia en las redes…
Pero el Perro, que es rápido y no se deja llevar fácilmente por delante me salió al cruce: "Dejá, prefiero mi archivo en papel. Quizás no sea el más completo, pero está hecho como aquellas antiguas catedrales: ladrillo sobre ladrillo… y si me apurás, el que diseñó el Arco de ingreso a la ciudad, se inspiró en un ladrillo…"
Otra vez, el Perro me salía con algo inesperado. "Ok. ¿Me podés explicar qué tiene que ver el Arco, hecho con tubos, con un ladrillo?". El Perro sonrió satisfecho, en el fondo le encanta que le preste oreja y me dijo mientras agarraba un recorte amarillento de La Auténtica Defensa: "No te explico, te leo: ‘Durante el período rotario 1963/64 y con motivo de cumplirse el día 10 de Junio de 1964 los 25 años desde su fundación en 1939, (te aclaro estamos hablando del Rotary Club Campana, Vicente) la Junta Directiva presidida por el Señor Ernesto Calvi, decide visitar al Sr. Gerente de Dalmine SAFTA, Don Ezio Uppi, para solicitar la colaboración de esa Empresa que había iniciado sus actividades el 16 de setiembre de 1954, para realizar una obra que cumpliera los objetivos de plasmar la importancia de esa industria y relacionarla con el ideario rotario…’ Es decir: ellos cumplían veinticinco años y Dalmine SAFTA, a la que se le atribuía la virtual refundación del pueblo, diez; y con esa historia los deben haber convencido", me aclaró el Perro y continuó leyendo: "Al aceptar la idea, el Sr. Ezio Uppi llama al Jefe de mantenimiento mecánico hidráulico Sr. Luis Fedato para que expresara algunas ideas utilizando los materiales de fabricación de la Empresa (ergo, tubos, se entiende, me dijo el Perro). Buscando algunas sugerencias en una revista de su casa, encuentra entre sus páginas un ladrillo cementado que mostraba un medio arco. Pensó que agregando otro igual completaba la idea de un Arco. La propuesta del Sr. Luis Fedato, aceptada por la Dirección de Fábrica, se vuelca sobre un plano que es elevado a las autoridades del Rotary Club y a la Municipalidad para que expresaran su aprobación’, blá, blá, blá… Este Fedato del que habla el diario es el padre del Dr. Fedato, el cirujano de la Clínica Delta", me aclaró el Perro mirándome por sobre los anteojos de leer.
"Bueno, ya que lo decís, De Dominicis también tiene que ver con la Clínica Delta. No sabía que habíamos sido potencia ladrillera. Tampoco la historia del Arco y su forma… una gran puerta inspirada en los arcos de medio punto del medioevo: casi la entrada a una catedral industrial a cielo abierto. Pero ahora, con el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, el barro ya no es el de los ladrillos sino el de los humedales, el de la isla y cobra un inimaginado protagonismo a partir de una industria sin chimeneas: el turismo. Como que empieza a cerrarse un círculo más sustentable ¿no?", le dije al Perro de un tirón. Me sonrió como aprobando, y siguió con sus cosas.
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



