"Estaba la paloma blanca
sentada en un verde limón.
Con el pico cortaba la rama
con la rama cortaba la flor,
ay, ay, ay, cuando veré a mi amor."
"Farolera tropezó y en la calle se cayó
y al pasar por un cuartel
se enamoró de un coronel.
Alcen las barreras
para que pase la farolera..."
Hay juegos tradicionales para niños a los que han jugado generacion tras generación y en diferentes partes del mundo. Son actividades que, en algunos casos, ya jugaban los niños de la Antigua Grecia. Puede que cambie el nombre del juego según la parte del mundo en que se desarrolle el mismo, y que incluso tenga algunas variaciones o reglas diferentes, pero son los mismos juegos. La supervivencia de estos juegos depende de que las nuevas generaciones los conozcan.
Es notable cómo al pasar de los años aquellos juegos inocentes que practicábamos en nuestra niñez, han sido casi olvidados por no escribir la palabra desaparecidos.
El tiempo avanza y la vida cambia como lo hacen las costumbres y los hábitos sociales; en la misma forma han cambiado los juegos infantiles debido a la aparición de las nuevas tecnologías. Adentrándome en los juegos infantiles por el recuerdo que ejercen desde mi infancia con su permanencia; mi memoria recoge aquella mirada libre, autónoma, abierta al mundo, creando relaciones esenciales con la palabra, reconstruyendo el pacto mágico de la creatividad, intentando ver y oír, moverme desde el juego, materia poética.
Deseo ver por un instante aquello que viene de lejos, como Juan Ramón Jiménez, cuando en alta mar vio a las sirenas que se acababan de hundir. Páginas de invocación de la imagen total sin perder la potencialidad del fragmento, grano de arena, playa extendida. Piedra pequeña reclamando su sentido impenetrable.
Entre los tantos juegos que entretuvieron el tiempo de muchas generaciones encontramos: Policías y ladrones; Piedra, papel o tijera; Ta-Te-Ti; La Payana; Rondas Infantiles; Juego del Escondite; Juego de la Búsqueda del Tesoro; La Gallinita Ciega; Saltar a la Cuerda; La Rayuela; El Juego de las Figuritas,.....etc.
La cultura infantil, oral, gestual, preciso es reconocerlo, evidencia señales de extinción. Este proceso, aunque acelerado, no significa una desaparición fulminante, ya que subsiste un mensaje relacional directo entre el hacer cultural y la vida de una comunidad.
En las grandes ciudades, la modificación del juego indica cambios de sistemas de vida, reflejados en la incorporación del nuevo modelo de niño, efectivo, consumista de los productos industriales. El aislamiento del niño de los clanes sociales infantiles lo convierte en ciudadano confinado a la reducción de tantos escasos metros cuadrados de un lugar habitable.
Niños privados de adueñarse de espacios abiertos, perdida la conexión con la fuerza elemental de la naturaleza; sin lugares para explorar, sin calles para jugar sin temores, ni clanes, ni patios, ni enseñanzas transmisoras de un mensaje específico de cultura infantil, recreada con otros niños.



