Todos deseamos tener un espacio en donde ser escuchados, comprendidos y atendidos
-¿Escuchamos al prójimo?
-¿Somos escuchados cuando hablamos?
-¿Escuchamos lo que decimos?
Las respuestas suelen ser muchas, la más escuchada en una encuesta realizada fue¨: desde ya que escuchamos, tenemos oidos¨.
Es conveniente señalar la diferencia existente entre oír y escuchar. El oído oye como órgano del cuerpo, pero no todos los oídos escuchan. Suele haber tapones y no estoy refiriéndome a los tapones de cera del conducto auditivo externo, sino del agujero auditivo que se cierra por que no sabe, no quiere o no puede abrirse.
Es conveniente acompasarnos con el prójimo tratando de ponernos en sus mismos decibeles y así poder comprender mejor que quieren decir, que necesitan y que desean, siempre y cuando exista como condición fundamental alguien que desee hablar, ser escuchado
El establecimiento de empatia o rapport (palabra francesa que significa simpatía, armonía, afinidad) es imprescindible para que se comience a tocar en la misma orquesta o a bailar en el mismo baile. Así mediante un canal de comunicación abierto se llega al otro y el otro llega a uno estableciendo una relación.
La relación analítica es un tipo de vínculo que se establece en donde la particularidad pasa por que el que escucha( en éste caso el analista) suele no hablar de ¨sí mismo¨, solo escucha al sujeto que está hablando.
¿ Que escucha el ser humano?
-La voz (portadora de palabras)
-Sonidos musicales
-Ruidos
La voz y los sonidos dicen ¨cosas¨, el ruido no dice nada, embarulla, aturde, molesta
Imaginemos una canilla goteando. El ruido que produce se torna molesto, pero al ser continuo el oído se acostumbra y no lo percibe más. Es necesario que la canilla deje de gotear para que se escuche que ahí ya no hay más ruido, el corte, la pausa en el ruido genera atención y por ende una tensión diferente a lo displacentero que el oído estaba acostumbrado a sentir.
¿Cuantas personas viven en el ruido, sin poder sentir el placer de escuchar?
A escuchar se aprende, para ello es necesario ser ESCUCHA-DOS, debe haber ¨alguien¨que escuche para que podamos saber escuchar.
Ana María Pacchini
Psicóloga-Psicoanalista
Mail:anapacchini@hotmail.com



