Termina un año que podríamos caracterizar como desastroso, sería tedioso a esta altura cuando todo fue dicho y aceptado hasta por los responsables, enumerar o describir el periplo de un pueblo que ha sido expuesto al capitalismo más salvaje, por un gobierno compuesto por hombres y mujeres todos de clase dominante; que seguramente festejaran haber cumplido con la tarea del saqueo y el despojo de un pueblo anestesiado por los medios de comunicación, confundido por una clase política que no siempre es clara a la hora de ejercer el poder que el pueblo deposita en ellos.
Tampoco podemos recargar todas las culpas de nuestros pesares sobre el pobre año, en realidad le toco en su corta trayectoria de vida (365 días), que un puñado de inescrupulosos, tomaran decisiones que tornaron la vida del pueblo una pesadilla.
Si hacemos memoria siempre despedimos los años con alegría, poniendo expectativas positivas en el que se inicia el 1º de enero, según el calendario gregoriano, que fue instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582, y es utilizado en la mayoría de los países del mundo.
Y en honor a la verdad también nos envuelve cierta angustia, la cual me animaría a decir está relacionada con ciertos fracasos a los cuales nos expone nuestra mirada exacerbada sobre lo individual, mezclando culpas y responsabilidades colectivas gracias a la influencia de oscuras instituciones, quizás las que crearon hasta el mismo calendario occidental, responsable de nuestros años.
Lo nuevo y quizás lo más llamativo de este festejo del 2018 hacia el 2019, es que no tenemos nada que festejar, ya que todo indica que el próximo año estará teñido por más de lo mismo y hasta puede ser peor.
Pero todos los cambios, hasta los de almanaque, traen oportunidades. De nosotros dependerá tener la capacidad de mirarlas y verlas, tomarlas y ponerlas al servicio de una vida más digna para los que están por lo menos hasta hoy obligados a transitar otro año lleno de aumentos, inflación, dólar por las nubes, cierre de Pymes, fabricas, comercios, desocupación, frío, calor, lluvias y algún que otro ventarrón.
Reflexionar también puede ser un buen ejercicio para estos días, cada uno de nosotros seguramente se tomará de aquellos hechos personales, que nos dan pie al festejo, para ser optimistas y está muy bien que así sea.
También podemos y creo que debemos y que es casi una obligación, realizar los balances macro; esos que nos muestran como sociedad, que nos dan la posibilidad de vernos en el conjunto lo general y lo particular. Dicen los que saben que lo primero define lo segundo y que además es así como debemos ir de lo general a lo particular, no sea cosa que nos siéntamos unos estúpidos o fracasados porque este año no cambiamos el auto, no viajamos a Brasil, agrandamos o cambiamos de vivienda. Sería terrible que encima nos hagan responsables de su fracaso, ni me imagino de aquellos que perdieron el empleo.
Si somos capaces de distinguir a los responsables de la destrucción macro que es la que define nuestra vida en sociedad, quizás nos resulte más sencillo hacernos cargo de lo que nos toca como individuos cambiar para ser cada vez más dignos como humanos.
Esta semana hemos sufrido pérdidas en el campo de la lucha de las ideas, se nos fue Osvaldo Bayer el hombre que mostró la dignidad de la Patagonia, su sana rebeldía y en el campo del arte Don Jaime Torres, el hombre que se convertía en charango. Somos más pobres que antes sin esas vidas, no obstante nos falta tener el listado enorme de argentinos desconocidos que ya no están por la ausencia de otro gran personaje de nuestra historia, El Estado Argentino quien algunas veces en manos de asesinos como ROCA Y LA JUNTA MILITAR, fue responsable de GENO-CIDIOS.
Osvaldo Bayer y Jaime Torres nos dejaron una gran obra; por eso, solo los perdimos físicamente y podremos seguir disfrutando de su existencia.
Por último quiero invitarlos a que nuestra mayor tarea, nuestro mayor acuerdo para el 2019; sea el rescate de lo publico, la valoración de lo colectivo, rescatar al Estado que nos robaron junto a algunos de sus hijos dilectos. Las Escuelas Nocturnas en CABA, Los Institutos de Formación Docentes en Provincia de Buenos Aires, los fondos de nuestros viejos; entre otros, y ponerlo al servicio de todos aquelles que desde hace tres fines de años son maltratados y empobrecidos.
¡Salud! ¡Hasta el 2019! Abracen con fuerza, rían y bailen; pero no se olviden de aquellos que en soledad ya no tienen fuerzas. Me olvidaba: por favor eviten llenar las redes sociales con cuestiones materiales que para muchos ciudadanos son obscenas. Ahora sí, Abrazo Libertario.



