Al Perro se le escapó una corta pero fuerte carcajada nerviosa. Como si su inconsciente lo hubiese traicionado. Levanté la vista y para mi sorpresa la página de chistes estaba para mi lado. Es decir, el Perro se estaba riendo de la tapa de La Nación. "¿Qué pasó? Compartílo así nos reímos todos…" le dije a mi amigo parafraseando a los duros profesores de la secundaria y a tono con los años de plomo, cuando en los salones no volaba ni una mosca, menos la imaginación.
El Perro se asomó por arriba del papel y me dice: "Mirá este título. Decíme si no te hace acordar a la época de la dictadura…", mientras giraba el diario para mostrarme. "Bolsonaro prometió orden, combatir la corrupción, y liberar a Brasil del socialismo", leo en voz alta, pero lento, casi como un niño de primaria, tratando de metabolizar cada sílaba.
"Decíme… si ahora aprieto un botón y nos transportamos a los años ’70, ¿Esto no parece la primera declaración pública de la Junta Militar del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional? Además, tené en cuenta que el muchacho es un ex capitán del ejército. Aunque, si me preguntás, dentro de lo que había, el brasileño fue el menos sucio de Latinoamérica en términos de gestión e inversión pública cuando manejaron el poder de facto. Ni comparación con nuestros mamarrachos, que sólo buscaban su parte del botín y poco se parecieron al ejército sanmartiniano que decían ser. Como que el primer enemigo interno siempre fueron ellos mismos…", se despachó el Perro de un tirón.
"Este título me hace acordar a una remera que me compré en los ‘80s cuando viajé a Brasil y me encantaba. Era blanca y con la bandera de Brasil sobre el pecho. La gracia estaba en que el slogan, parafraseando al original, decía: Muito ordem, pouco progresso", recordé no sin nostalgia.
"Bueno, mirá como serán las cosas que unos años antes esa remera habría sido totalmente clandestina, y si te enganchaban con algo así, te comías una buena paliza para empezar a hablar…" me hizo ver mi amigo.
"¿Vos decís que se viene una mano dura?", le pregunté. "Mirá… por ahora no estamos hablando de la represión y muerte que se vivió en aquella época. Eso es claro. Aparte, ni siquiera tienen la excusa de la guerrilla urbana. Pero que estamos en un proceso similar de alineamiento a las necesidades y roles definidos más arriba, no te quepa la menor duda. Olvidáte de la Tercera Posición de la que hablaba el General, nuestro General, o andar tomando decisiones estratégicas sin consultar. Ya es raro el intercambio de monedas que hicimos con China cuando terminó el G20… de última es un vuelto para ellos pero no deja de ser una mojada de oreja, un pacito más de los orientales por esos barrios. Como sea: Bolsonaro representa lo más rancio de la oligarquía brasileña. Están reaccionando, y están siendo financiados para eso", me dijo.
"¿Para tanto, Ché?" atiné decir mientras le hacía seña a Soledad para que nos alcance otros dos cortados. "Es largo y complejo de contar. Además de haberse quedado con algún vuelto, porque te aclaro que el PBI de Brasil no es una tontería, el gran pecado de Lula Da Silva fue el de subir a la mesa a millones de brasileños antes de tiempo. Porque, en el fondo, el compromiso de toda oligarquía conservadora no es con sus conciudadanos, sino con el poder externo que les deja seguir en el lugar donde están: administrando algo que saben, en el fondo, es prestado. Porque si te hacés el loco te libanizan y listo. Entonces, piensan en lo que le piden afuera más que en el mercado interno: su gente. En todo caso, se hacen correcciones para no sea tan evidente la cantidad de gente tirada en el camino, pero no para que consuman y paguen impuestos. Con Brasil no la tengo tan clara, pero acá en la Argentina, se calcula que el 50% de las tierras cultivables del país están en manos de 4000 familias que, en vez de invertirla en el país, la fugan. Porque, encima, no confían ni siquiera en el gobierno que ellos mismos pusieron. Ahí está nuestro Riesgo País del que hablamos el otro día: por eso estamos terceros después de Venezuela y Mozambique… Estos cráneos nos endeudaron de vuelta y en dólares. El mejor equipo de los últimos 50 años, en vez de defaultear, inventaron un bono y le manotearon 86 mil millones al AnSES; y tras cartón la provincia de Buenos Aires les rajunió otros 28 mil millones a los pobres viejos a quienes además no les van a tirar un peso hasta marzo. Eso sí: de ajustar las tarifas y el precio de los combustibles no se olvidan. Creo que están haciendo historia y espero equivocarme, pero me parece que este es el ajuste más salvaje y particularmente improductivo del que los que estamos vivos tengamos memoria. Nos piden sangre, sudor y lágrimas, pero a cambio de nada. Eso es orden y progreso, para las 4 mil familias de siempre. Llamálo como quieras, pero en pleno siglo XXI esto no es una república: es un abuso a manos de gente a la que no se le cae una idea. Ojo, del otro lado tampoco hay mucho para elegir. Así estamos", dijo el Perro y le dio el último sorbo a su cortado.
Unos nubarrones amenazantes empezaban a oscurecer la mañana. Es común escuchar que contra la fuerza de la naturaleza no se puede. En todo caso, tendríamos que dejar de naturalizar algunas cuestiones y darlas por cosas juzgadas. Puede haber orden, y puede haber progreso sin que eso implique sacrificar a generaciones, como si la gente fuera un convidado de piedra. Me preguntaba si nuestra crisis es financiera o, directamente, moral, cuando escuché el primer trueno de la mañana. Lo tomé como respuesta.
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



