Aunque ya se fue, el 2018 sigue dando malas noticias para el gobierno. Se conoció que la recaudación impositiva creció el año pasado un 31,2% que si se la compara con una inflación que rondaría el 47% representa una merma cercana al 16% en términos reales.
Tal como era de esperar de los funcionarios del ejecutivo, el titular de la AFIP Leonardo Cuccioli no hizo mención como causa de la merma a la caída de la actividad económica por todos conocida y sufrida sino a que "este año hubo cuatro días menos de recaudación" que en realidad representan menos del 1,5% respecto de los días donde sí hubo recaudación. Eso sí, se cuidó y evitó decir que "pasaron cosas".
Si para muestra basta un botón, la venta de vehículos cayó casi el 11% en 2018 y en diciembre los patentamientos se desplomaron el 40%.
Esta disminución de los ingresos del estado hace necesario un nuevo ajuste para lograr bajar el déficit fiscal primario comprometido con el FMI y que traerá como consecuencia inevitable una menor actividad económica.
Esto significará una nueva baja en la recaudación entrando en un círculo vicioso del que el gobierno no podrá salir si continúa con la política económica impuesta por el Fondo.
Para que nadie dude que este es "el camino correcto" también nos notificamos que en este año continuarán, como era de esperar, aumentos en los servicios públicos popularmente conocidos como tarifazos. Las subas programadas son del 55% en la energía eléctrica para este año y del 35% en el gas en abril.
A esto habría que agregar que la Nación deja de hacerse cargo de los subsidios al transporte público y a la tarifa social que transfirió a las provincias por lo que todavía los porcentajes de las subas en estos rubros resultan inciertos para usuarios del interior del país.
Debemos tener en cuenta para evaluar las penurias del 2019 que ya se está hablando de la intención del poder ejecutivo de evitar que los salarios aumenten por encima del 23% que es la pauta de inflación utilizada para elaborar el presupuesto nacional y que ni siquiera ellos se lo creen. Así como el ajuste, el deterioro de la calidad de vida para trabajadores, jubilados y gran parte de la clase media es permanente.
Hace unos días el presidente Mauricio Macri manifestó "sé que cuesta llegar a fin de mes" y actuó en consecuencia descongelando los sueldos de la plana mayor de su gobierno y desde Villa La Angostura donde goza de sus vacaciones dispuso un aumento del 25%. De esta manera el sueldo presidencial pasó de 214 mil a 268 mil pesos.
Sin embargo no es el de Macri el sueldo más alto dado que el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto Jorge Marcelo Faurie quien hasta el año pasado ganaba 367.962 pesos ahora gana 459.056 pesos. Como se ve a nuestro Canciller no le debe costar llegar a fin de mes.
En el penúltimo día del 2018 la secretaría de Finanzas informó que en el tercer trimestre
la deuda pública llegó al 95,4% del PBI, o sea que prácticamente se debe tanto como toda la riqueza producida en nuestro país en un año. Una escalofriante "hazaña" de este gobierno en tan poco tiempo.
En realidad ésta es la verdadera razón de que el riesgo país haya superado los 800 puntos básicos y no la posibilidad de que Cambiemos sea derrotado en las elecciones de Octubre como se empeñan en hacernos creer. Más que al populismo los mercados le temen al default que vislumbran inevitable y que es producto del mejor equipo de los últimos 50 años en el gobierno.



