Llego a las puertas de Koval y todavía está cerrado. La verdad es que salí a caminar demasiado temprano y entonces, después de una hora de merodear por la ciudad, acá estoy; sentado en uno de los asientos BKF de cemento que adornan la nueva Rocca, a la altura del CUCEI. Antes de sentarme, pasé por La Auténtica y compré el "diarito" como acostumbro decirle y me puse a leer tranquilo, en una ciudad todavía vacía.
Casi terminando la sección de Clasificados, giro mi cabeza y ya veo movimiento en la esquina. Las chicas están sacando las mesas y ya habían levantado las cortinas. "Pucha -dije- ¿Cuánto hace que estoy acá sentado?" y se me cruzó la posibilidad de haberme quedado dormido, porque mi abstracción en la lectura me privó de ver que ya había gente yendo y viniendo por la principal arteria del centro de Campana. "Como pasa el tiempo" reflexioné, doblé varias veces el diario casi como un rollo, me levanté y ocupé la mesa de siempre ante la mirada un poco incómoda de las chicas que atienden, ya que ellos tenían todavía para un rato entre limpieza y movimiento de sillas y mesas. "¡Tranquilas! Les grité, cuando terminen me traen el cortadito y las tostadas. No tengo apuro y tiempo es lo que sobra", dije como humorada.
Me quedé pensando en eso del chiste y la relación con el inconsciente, así que me di cuenta que hoy el tema tiempo era casi una obsesión en mí. Mi andar temprano, mi perdida de noción al estar sentado y ahora hablando que el tiempo sobra. ¿Sobra el tiempo? Porque yo veo siempre gente corriendo para no llegar tarde, mirando el reloj para irse a su casa, poniendo alarmas para levantarse… Decididamente, parece todo lo contrario, el tiempo parece escaso.
Tomo el teléfono, nuevito, autoregalo de Navidad con varios chiches nuevos que ni siquiera se usar a fondo; pero muy rápido para navegar (sobre todo conectado al WiFi del café) y googleo: "Tiempo y existencia" y surgen varios artículos. Uno de ellos dice: "El tiempo no existe y está científicamente demostrado". ¡Ah bueno. Bingo! Lo que me faltaba, no solo no es escaso ni sobra; ¿Los científicos dicen que el tiempo no existe? Será cuestión de leer un poco…
"El espacio - tiempo es una ilusión, y todo existe sólo en el momento presente" dice uno de los artículos. Pero profundizo más en un artículo del físico Carlos Rovelli, de quién me han recomendado un libro que se llama "Siete breves lecciones de física" el cuál dicen es fenomenal y yo todavía no leí.
Rovelli es categórico: "En las ecuaciones fundamentales, el tiempo no existe" y explica como el tiempo fue una variable inventada por Newton para poder explicar los fenómenos macros. Pero cuando la física se centró en lo microscómico y Einstein fundamentó la teoría de la Relatividad, quedó claro que tanto el tiempo como el espacio se deforman. "Bastante complejo para una mañana de café", pensé.
El tano habla también de Anaximandro de Mileto, primer pensador que entendió que no había un arriba ni un abajo, que la tierra flotaba y había un "alrededor". "Mi enamoramiento por Anaximandro viene de que he reconocido en él la misma ciencia que hacemos nosotros: para entender como está hecho el mundo en sus fundamentos, es necesario cambiar ideas básicas", explica. Entonces, sería como que el tiempo en la realidad científica no existe. Sin embargo en mi imaginación y percepción sí.
Casi instintivamente, hago un paralelismo entre lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario en el concepto psicoanalítico lacaniano, cuando de repente levanto la vista, y ahí está el Perro, mirando el diario. Sentado frente a mí y yo ni me había dado cuenta. "Eh! ¿Qué haces? Ni me saludaste…"
"Te ví tan compenetrado en ese frasquito nuevo (por el celular) que no quise interrumpirte" me dijo sin levantar la vista del Clarín. "¿Qué te tiene tan preocupado? Hace más de cinco minutos que estoy y de casualidad pestañabas".
"Nada. No me pasa nada. Siento que la vida es una paradoja y que no todo lo que percibimos es real. ¿Si yo te digo tiempo vos en qué pensás?" le pregunté al Perro que seguía hojeando al "gran diario argentino".
"Y… se me ocurre un tema de David Lebón, luego de separarse de Serú Girán: El tiempo es veloz... tu vida esencial, el cuerpo y mis manos, me ayudan a estar contigo. Quizas, nadie entienda, vos me tratás como si fuera algo más que un ser. ¿Te gustó?" dijo casi entonando el tema.
Una sonrisa inevitable se dibujó en mi cara y le dije: "¡Genial!, me la voy a bajar al celular nuevo... Cuando tenga tiempo"
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



