Gato lector
Buenos Aires (Especial de NA por El Implacable) -- El último jueves, el tenista Gastón Gaudio dio notas individuales en el Hotel Emperador.
Recibió a Ricardo Bochini y a periodistas de todos los medios.
Y cuenta el informante Pollo de Lugano que lo encontró muy entretenido, mirando la revista que dice que ¨se odia¨ con
Guillermo Coria.
Se la acercó uno de sus asistentes.
Y el ¨Gato¨, por las dudas, la tapaba con otra, para que nadie notara lo que estaba leyendo.
--Fiestero--
Se habla de un jugador chileno.
Mauricio Pinilla.
Dicen que se escapaba de la concentración del Celta, equipo que
descendió en España.
Cuenta El Patriarca de Los Pájaros que en Chile, después del empate del otro día con Brasil, festejaron.
Y el vivillo de Pinilla estuvo bien acompañado.
Por una muchacha de nombre Rocío.
Quien está en Santiago presentando una obra de teatro junto a Moria Casán.
Se dice que ambos bailaron hasta el amanecer en una disco de Santiago y se mimaron como dos ¨pololos¨.
La prensa de Chile habla de un ¨intenso romance¨ Pinilla- Marengo.
En la madrugada del lunes, acompañado por su padrino, Iván Zamorano, Pinilla apareció en la disco Las Urracas, de Vitacura, junto a la rubia modelo.
Primero comieron algo en medio de gritos, felicitaciones y la fiesta que se armó por el empate con Brasil.
Y después Pinilla, Marengo, Zamorano y el resto de sus acompañantes pasaron al sector VIP de la discoteca que tiene de clientes habituales a Marcelo ¨Chino¨ Ríos y Daniella Campos, entre otros rostros de la farándula y el deporte.
Según una testigo de los hechos, y que celebraba esa misma noche en Las Urracas, ¨eran cerca de las cuatro de la mañana y
estaba todo el mundo muy contento¨.
¨Se acercaban a Zamorano, que es muy querido por la gente, mientras Pinilla bailaba con Rocío Marengo que, por lo visto y como se comportaban, son más que amigos¨, añadió.
Esa misma fuente agrega que Pinilla ¨estaba muy bien y sólo bebió un par de tragos¨, mientras que el ídolo deportivo, Iván Zamorano, ¨compartió con la gente, muy amable con todos¨.
Los ojos celestes de Rocío Marengo, la nueva pareja de Mauricio
Pinilla, llamaron la atención desde que era una adolescente que jugaba al hockey en Bahía Blanca, el pueblo de Argentina donde
nació.
Ex novia del hijo de Graciela Alfano, ella confirmó el
romance.
--¿Adónde va La Bombonera?--
Estas son noticias del Destéfano Biz, un boletín informativo de deporte y negocios que circula por Internet.
Allí pusieroen en duda que Boca podría comprar el estadio de
Racing o el de Huracán.
Ya que hay una versión muy fuerte que muestra a Mauricio Macri
interesado por los terrenos que tiene en venta el Club
Comunicaciones en Agronomía.
Los fue a ver.
Pero hay algo más.
La nueva Bombonera se podría construir cerca de la
Panamericana, una salida antes del Mc Donald´s que está en el kilómetro 72,5.
--Subieron a una atleta--
A veces a los funcionarios se les da con un caño por injusticias que cometen con los deportistas.
Por ejemplo, cuando ¨bajan del avión¨ a alguno, injustamente.
Pero ahora, dos personas de la Secretaría de Deporte de la Nación, ¨subieron¨ a una atleta y eso está muy bien.
Cuenta la revista ¨El Corredor¨ que en el último campeonato nacional de maratón estaban una mujer y un hombre que trabajan en la secretaría y son gente del atletismo.
La atleta Sandra Torres no logró la marca mínima para ir a
Atenas por una cuestión de segundos, en una jornada de viento y sobre una superficie complicada.
Elaboraron un informe con la sugerencia de que no la dejaran
afuera.
Y la subieron al avión.
Correcto.
--El problemita con Rolando Schiavi--
Unas ediciones atrás se consignaba desde estas líneas que el defensor de Boca Rolando Schiavi había protagonizado un enojoso incidente con un periodista que cubre los entrenamientos de Boca.
Ambos se habían cruzado en un pasillo, donde después de lidiar con la gente de seguridad y de respetar las vallas a regañadientes, los periodistas entrevistaban a Diego Cagna.
Schiavi salía del vestuario, quiso pasar pero se trabó con un
bolso del periodista y se enojó.
Le preguntó entonces si lo iba a dejar pasar o no.
Le dijo un montón de cosas feas.
El periodista no se quedó atrás y, tras contestarle que los dos estaban trabajando, lo mandó a marcar correctamente a Maximiliano López.
Schiavi ya quería llevar todo hacia otro terreno.
Los separó Cagna.
Hasta ahí, historia repetida.
Un día después, se volvieron a encontrar, cuenta el informante
Folklorista.
Y Schiavi le preguntó a su ¨rival¨: ¿Hola, hoy me vas a dejar pasar?
No pasó nada.
Pero finalmente les prohibieron a los periodistas llegar hasta el lugar de los incidentes, el pasillo al que da la puerta del vestuario.
¿A instancia de quién se tomó esa medida?
De Schiavi, quien protestó airadamente ante los dirigentes, contaron en Boca.



