La caracterizada bioquímica de nuestra ciudad, en marzo había cumplido 50 años ejerciendo su profesión. "Algunos no me creen, pero yo sigo contando los glóbulos rojos a ojo" señaló orgullosa en la ocasión.
Fue un profesor de Merceología del secundario Dante Alighieri de Rosario quien le vio condiciones y le sugirió a su madre que "la nena" estudiara bioquímica. Madre e hija no sólo le hicieron caso al profesor: Norma se recibió en la Universidad de Rosario con Diploma de Honor. Todo parecía programado. Lo que no imaginaba Norma cuando empezó a estudiar es que terminaría ejerciendo en Campana.
Eso nos lo contó el año pasado, durante una entrevista que le realizamos a cuento de sus 50 años de ejercicio como bioquímica. Fue el primo de Norma, el Dr. Duilio Códega, quien invitó a su colega campanense a conocer Rosario… Pero había algo más por conocer allá: "Nos vimos y fue amor a primera vista", nos dijo Norma con una sonrisa sobre su esposo, el cardiólogo Nildo Rodríguez.
"Algunos no me creen, pero yo sigo contando los glóbulos rojos a ojo" señaló orgullosa, frente al consentido de su laboratorio: un impecable microscopio Carl Zeiss, la joya óptica que la acompañó desde que se estableció en nuestra ciudad, y la llevó a atender a varias generaciones de campanenses. Vaya con este recuerdo nuestros respetos a familiares, amigos, y pacientes que tanto lamentan su irreparable pérdida.
El año pasado, Nilda había cumplido 50 años ejerciendo la profesión. En la foto, junto a su querido microscopio Carl Zeiss.



