El calor casi hace que no me llegue hasta Koval. Salí a caminar y ya desde temprano estaba pesadísimo. Hice un esfuerzo porque si no hablo con el Perro, es como que me falta algo y esa sensación me persigue casi toda la jornada.
Llegué secándome el sudor de la frente, y mi amigo ya estaba instalado en una mesa cerquita al aire acondicionado. En el trayecto, le dije a Soledad que nada de café hoy. Un jugo de naranja bien fresquito y mis tostaditas…
"¡Qué calor! ¡Te la regalo! Casi ni vengo, ché", le dije a mi amigo mientras me desplomaba, literalmente, sobre la silla. El Perro no es afecto a hablar del tiempo y esas cosas. Es decir, si no tenés tema, mejor no le hables, porque te ladra. Así que ni me contestó y siguió con su lectura. Me pareció que levantó una ceja por todo saludo. "¿Y Perro? ¿Alguna novedad? ¿Ya invadimos Venezuela?", le dije en tono de broma. Y no le gustó…
"Mirá… no es para tomárselo a la ligera. Ya lo hablamos: hay mucha gente sufriendo y esto no empezó ayer, ni con Hugo Chávez. Venezuela siempre fue una gema preciada en el patio trasero de Estados Unidos. Incluso Cuba, cuando todavía era potencialidad pura y tenía la banca de la URSS en plena Guerra Fría, intentó un desembarco", me dijo el Perro y me sorprendió otra vez. Había hecho bien en pasar por Koval.
"A la pelota, esa tampoco la tenía… ¿Y cómo fue eso?" le pregunté mientras untaba prolijamente una de mis tostaditas.
"Bueno, fue en el año… 67" me señaló el Perro mirando al techo mientras hacía memoria.
- ¿Ese no fue el año en que conociste al Ché Guevara en Montevideo?
- No, la conferencia de Montevideo fue en el 61. Y está bien que lo recuerdes. Porque todo tiene que ver. La Revolución Cubana fue en el 59 y en el 61, todavía había una puerta abierta para acordar entre Estados Unidos y Cuba. Pero no se dio. Muchos dicen que el Ché bajó a Montevideo no por la conferencia, sino porque en realidad quería encontrarse en secreto con el presidente argentino, Arturo Frondizi, quien se ofreció de mediador, pero todo fracasó. Estados Unidos nunca se dejó mojar la oreja por nadie, y acordar para ellos es mostrar debilidad. Más en esas épocas. Acordáte que los cubanos les nacionalizaron todo, y eso para ellos es imperdonable. Ellos luchan por la libertad… la libertad de hacer negocios en tu casa. Como todos, bah. Entonces, sin muchas alternativas, Cuba giró definitivamente al socialismo, e instalar una base misilística con cabezas nucleares apuntado a Florida era parte del acuerdo con los rusos.
- ¿Y qué pasó?
- La llamaron la Crisis de los Misiles. Eso fue en el 62. Los misiles venían en barco desde Rusia, pero pegaron la vuelta antes de llegar a Cuba. Se dijo que estuvimos a un paso de la tercera guerra. Andá a saber… muchas veces me pareció que las dos superpotencias eran las dos caras de la misma moneda. Mirá cómo será que Rokefeller se juntó con Nikita Jruschov en Leningrado. Está en sus memorias. Fue en el 63 o el 64. 64, porque ya lo habían matado a Kennedy, en un golpe de estado, claro está, y en Texas, más claro aún. 10 años después, en el 73, el mismo año que voltean a Allende en Chile, blanquearon todo con Rokefeller abriendo una sucursal del Chase Manhathan Bank en pleno Moscú… ¡Mirá qué nene David!
- ¿Y la invasión a Venezuela?
- Ah, sí. En eeeel 67. Desembarcaron guerrilleros cubanos y un grupo de venezolanos entrenados por ellos. Dos o tres lanchones, más no. La versión oficial dice que la idea era refugiarse en Los Andes y desde ahí, generar un foco revolucionario. Pero no pasaron de la playa, por lo cual está claro que los vendieron o había servicios yanquis en Cuba. Si no, era imposible que los hayan detectado. Los bajaron a todos. Mirá como serán las cosas, que décadas después un presidente venezolano democrático, Chávez, termina a los abrazos con Fidel Castro.
- Duró poco todo eso…
- Ninguno de los dos está vivo para contarlo. Cuba ya no es la misma, y Venezuela… parece que tampoco. Pero no te engañes. No se trata de ideologías. Se trata de acceso a los recursos. A nosotros nos tienen con un pie arriba y con vencimientos de deuda impagables por delante. Ahí están esperando nuestro petróleo, el gas, el oro, el litio… hasta el agua potable si me apurás. ¿Sabés que me pareció leer que empezamos a exportar gas de Vaca Muerta? Eso sí, nosotros lo pagamos más caro que lo que lo vendemos en al exterior. ¿Qué loco, no?
Cuando salí de Koval, sentí más calor aún. Pero no sabía si era el clima, o era yo...
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



