El dolor de la fibromialgia puede ser intermitente. ¿Estás preparado para afrontar el dolor cuando aparezca? Escrito por el personal de Mayo Clinic.
El dolor causado por la fibromialgia tiende a aparecer y desaparecer en todo el cuerpo. En los días en que los síntomas se exacerban, puedes sentir que todo es más difícil, y es fácil desanimarse.
Algunas veces, una de las cosas más difíciles de aceptar es que no existe ninguna cura para la fibromialgia. Mientras que los cambios en el estilo de vida y los medicamentos pueden reducir la intensidad del dolor o la fatiga causada por la fibromialgia, seguirás teniendo días buenos y días malos.
Ten a mano tu lista para que puedas tomarla cuando sientas que comienza una exacerbación.
Evita el diálogo interno negativo: Los estudios han demostrado que lo que nos decimos dentro de nuestras mentes puede afectar nuestra percepción del dolor.
Cuéntale a alguien cuando estés teniendo un día difícil: Cuéntale a un amigo o familiar comprensivo que te sientes frustrado o agobiado, pero no te detengas en tus signos y síntomas.
Busca un grupo de personas que se enfoquen en lo que pueden hacer y que compartan historias alentadoras sobre las técnicas que han usado para controlar sus dolores.
Pide ayuda cuando la necesites: Prepara una lista de las personas que puedan ayudarte cuando tengas días malos. Podrías estar reacio a ser una carga, pero tus amigos y tu familia te quieren y desean ayudarte.
Busca distracciones: Identifica las actividades que te distraigan de tus síntomas. Por ejemplo: Películas divertidas, Libros fáciles de leer, Salidas con amigos, Tus museos preferidos, Recorrer caminos hermosos.
Relajación: Reserva tiempo en tu cronograma diario para relajarte. Añade más tiempo de relajación los días en los que se exacerben tus síntomas de fibromialgia. A continuación te presentamos algunas técnicas de relajación:
- Ejercicios de respiración profunda. Inhala lenta y profundamente por la nariz mientras cuentas hasta seis. Mantén el aire en los pulmones mientras cuentas hasta uno y, luego, exhala lentamente por la boca mientras cuentas hasta seis.
- Relajación muscular progresiva. Contrae y relaja las partes del cuerpo de a una, empezando por la cabeza o por los pies.
- Meditación. Concentrarte en el momento presente, con calma y sin ansiedad, puede ayudarte a aquietar la mente y a relajar los músculos.
- Visualización. Haz un viaje imaginario a un lugar hermoso. Utiliza todos tus sentidos para sentir el lugar lo máximo posible. Siente el calor del sol. Escucha los pájaros. También puedes probar hacer yoga, oraciones, masajes, o escuchar los sonidos de la naturaleza u otros sonidos relajantes.
La práctica hace la perfección: Cuanto más seguido utilices las estrategias de afrontamiento, más fáciles se volverán. Descubre lo que funciona para ti y entiende que puede cambiar día a día. Sé flexible y prueba otra estrategia de afrontamiento, si es necesario.
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