Hace 40 años, un grupo de trabajadores expatriados en México fundó una escuela llamada "República Argentina". Uno de ellos fue el padre de Roberto Gorbarán, vecino de la ciudad que hace unas semanas regresó junto a su hija para entregarle a la institución una bandera celeste y blanca y "cerrar el círculo" iniciado cuatro décadas atrás.
En el sudoeste de México, sobre la costa del estado de Michoacán, a 18 kilómetros de la ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas, una escuela primaria del pueblo conocido como La Mira lleva el nombre de "República Argentina". Fue fundada a mediados de los setenta por iniciativa de un grupo de trabajadores de la constructora Techint expatriados para participar en el montaje de una importante siderúrgica. El hito se hubiera perdido de los anales de la historia si no fuera por uno de sus hijos, el campanense Roberto Gorbarán, quien logró contactarse con el establecimiento para, hace algunas semanas y tras varios años de planificación, viajar hasta sus aulas y entregar una Bandera nacional en honor al nombre que ostenta.
"Viajé básicamente por tres motivos: cerrar ese ciclo con mi viejo, volver al lugar donde la pasé tan bien y del que tengo gratos recuerdos y llevar a la Argentina a un lugar donde básicamente no la conoce nadie", revela Gorbarán en una entrevista mantenida con La Auténtica Defensa en la que cuenta la historia de este grupo de obreros que dejaron en La Mira, localidad de 13.415 habitantes, una marca indeleble a pesar del paso de los años. En "República Argentina", una de sus contadas escuelas de nivel primario, hoy se educan cerca de 650 chicos que, señala Gorbarán, poco tienen presente a esta tierra del sur.
"Me encontré con una escuela linda, crecida, prolija, con profesores con mucho sentido de pertenencia. Tienen una perra mascota, ¿sabés como se llama? Argentina. Y lamentablemente no conocen mucho de nuestra historia. Es una pena que no se conozca quién era San Martín, o nuestra independencia", relata el hombre, supervisor en una industria química de la zona. Supervisor era también su padre, de quien heredó el nombre, apellido y una hazaña nunca antes contada, que arrancó en 1974 cuando junto a su familia fue enviado por Techint a trabajar en la construcción de la entonces estatal Siderúrgica Lázaro Cárdenas – Las Truchas (Sicartsa. Se instalaron en las afueras de la ciudad, en el "barrio Minero" de La Mira, región donde se extraía el hierro que le daba vida al proceso siderúrgico. Eran una comunidad de aproximadamente 15 familias argentinas en un pueblo de 1.500 personas, dentro del que convivían -además de mexicanos- ciudadanos estadounidense, alemanes e italianos, cada uno aportando los saberes por los que el gobierno azteca los había contratado. Pero los argentinos llevaron algo más.
"La escuela es un signo de la época", asegura Gorbarán. "Mi viejo por lo menos siempre me lo explicó así: lo fundamental para la clase obrera, que permite movilidad social y mejorar nuestras vidas, es el estudio. Y siempre bregó por eso", recuerda. Su papá había sido uno de los tantos en ganar derechos con el primer peronismo y "eso lo marcó mucho", tanto que cuando llegó a La Mira y se encontró con que "no había una preocupación por esos chicos", se sintió tocado. "Para mi él, como los otros argentinos, se veían reflejados en situaciones que habían vivido. Por eso lo hicieron", afirma.
Alejados de Lázaro Cárdenas y con pocas opciones educativas reales cerca, los chicos de La Mira por fin podían aspirar a una formación de base a un par de cuadras de sus hogares. El grupo de argentinos habló primero con los directivos de Techint para que intercedieran ante Sicartsa que, a su vez, debía tratar con el gobierno federal. Así fue como desde la empresa siderúrgica se decidió el desembolso de fondos para la construcción de la escuela, el municipio de La Mira cedió el terreno y desde el Distrito Federal se preocuparon en buscar y capacitar a los primeros maestros. Todo bajo el compromiso del grupo argentino de administrar y hacer el seguimiento de la obra.
El establecimiento estuvo terminado para comienzos de 1976 pero, como una ironía del destino, ninguno de los hijos de los expatriados de Techint cursó en sus aulas. La mayoría tenía edad de secundaria –durante su estadía en México estudiaban en casa y viajaban a rendir materias en el consulado del Distrito Federal- y la totalidad de las familias regresaron al país antes o poco después del acto inaugural, del que los Gorbarán fueron parte. Por eso, la memoria de esos pioneros se fue perdiendo en el pueblo.
"Fue una iniciativa de gente común que se murió sin hacer propaganda. Yo nunca lo escuché a mi viejo decir `tuvimos el placer de hacer una escuela en México´. A mí me recontra cagó, porque cómo hago para superar una obra cómo esa, es casi imposible. Pero ellos nunca dijeron nada. Solo cuando se juntaban, a pesar de que la vida los fue separando", dice Gorbarán. Su papá, que antes de México venía de trabajar en Propulsora Siderúrgica (Ensenada), después estuvo involucrado en la construcción del Complejo Zárate-Brazo Largo y hasta tuvo una breve estadía en Arabia Saudita. Falleció en 2001, ya retirado y disfrutando de la tranquilidad de Santa Clara del Mar, balneario en el que se había radicado.
Más tarde, ordenando las pertenencias de su padre, Gorbarán encontró el diploma que el gobierno mexicano le había dado por su colaboración en el proyecto de la escuela "República Argentina". No fue sencillo, pero la insistencia le permitió entablar contacto con un profesor del establecimiento, que entre infinidad de cosas le contó que carecían de una bandera argentina para sus actos de ceremonia. Gorbarán se comunicó entonces con el consulado en México, que le informó que La Mira estaba "muy lejos" y que de igual manera no contaban insignias patrias para mandarle. "Y como yo tenía ganas de volver, me dieron la excusa perfecta. Tardé unos años en armar el viaje, me compré la bandera en Byblos, la puse en una valija y me fui con mi hija", relata.
Hizo base en Zihuatanejo, una ciudad balnearia al norte de Acapulco, alquiló un auto y un día condujo con su hija Virginia hasta La Mira. Un paro docente por el incumplimiento en el pago de sueldos lo sorprendió. Sin embargo, los directivos lograron reunir a una buena cantidad de profesores y armar un acto protocolar durante el que fue entregada la bandera. La comunidad educativa de "República Argentina le adelantó que comenzará a usarla en sus ceremonias venideras.
Para Gorbarán fue un viaje a las calles, casas y paisajes de su pasado. Recorrió las aulas que su padre levantó y en las que incluso él mismo, siendo apenas un adolescente, asistió en la instalación eléctrica. También pudo visitar la localidad costera de Playa Azul, situada a pocos kilómetros, la salida preferida con los hijos de las demás familias argentinas radicadas en los `70 en La Mira, y mirar el mar sentado en la misma piedra que hace 40 años atrás.
"Volví, ya está. Cerré ese ciclo. No voy a volver, pero sí le dejé algo a mis hijos. Muchas cosas se mueren con los padres o en sus hijos, y no llegan a los nietos. Bueno, esto sí: la obra del abuelo mi hija la vivió, estuvo parada ahí y va a quedar viva en ella. Lo va a saber y no lo va a olvidar. Porque las cosas se mueren definitivamente cuando se olvidan", sostiene Gorbarán.
Antes de irse, la comunidad educativa de la escuela le contó que la fotografía de su padre fue una de las imágenes que colocaron el año pasado en el altar del Día de los Muertos. Ellos también quieren recordarlo.
"Quiero que se conozca la obra de mi viejo, porque él no lo vio necesario, y en estos momentos creo que hay que rescatar algunos valores. Hubo gente acá que fue muy buena, que se preocupó por el otro aunque no haya sido de su pueblo, que aunque no era suya cualquier problemática le dolía, y así hicieron trascender al país", expresa Gorbarán. Hoy a más de 7 mil kilómetros de Campana, en localidad de La Mira, México, se puede parar a un chico y preguntarle adónde va a estudiar, que con toda seguridad responderá "a la Argentina".
Roberto Gorbarán (hijo) hace entrega de la bandera nacional a la comunidad educativa.
"Quería dar a conocer la obra de mi viejo", aseguró Gorbaran.



