InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
miércoles, 15/abr/2026 - 00:38
 
Cubierto con lluvias
20.3ºC Viento del Este a 9Km/h
Cubierto con lluvias
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del miércoles, 06/mar/2019 de La Auténtica Defensa.

Te hago el cuento:
Las historias dicen más de lo que dicen
Por Marisa Mansilla






Marisa Mansilla

La columna de crítica literaria de este diario fue oscilando entre escritores argentinos y latinoamericanos con obra publicada en los siglos XX y XXI, escritores europeos y otros que ya integran la clasificación de "clásicos" como Shakespeare o Sófocles. Hoy volvemos a pegar un salto hacia atrás en el tiempo para dedicarnos a un cuento muy antiguo cuya actualidad podrán evaluar los lectores. Se trata del "Enxiemplo XI De lo que le aconteció a un Deán de Santiago con Don Illán, el gran maestre de Toledo" del "Libro de los Enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio" (1335 – siglo XIV) del Infante Don Juan Manuel (1282-1348).

El conde iba conversando con su consejero Patronio y le contó de un hombre que se había acercado a él para pedirle ayuda prometiéndole que haría por él todo lo que fuera necesario para beneficiarlo y honrarlo, pero cuando el conde le pidió ayuda el hombre se excusó, y así lo hizo en varias oportunidades, ése es el motivo por el cual el conde le solicita consejo. Patronio le cuenta entonces la historia de un deán (un sacerdote que presidía el cabildo de una catedral cuyo cargo era inferior al del obispo) que vivía en Santiago, que quería conocer el arte de la magia y sabiendo que en Toledo vivía Don Illán, el más prestigioso nigromante fue hasta Toledo a solicitarle quisiera tener a bien proporcionarle ese conocimiento. Don Illán estaba en un cuarto muy oscuro y subterráneo, tanto que parecía que el río Tajo pasaba por encima, dentro de su propia casa, y le pidió que no le dijera nada hasta después de almorzar. Después de haber comido, el deán le dijo cuál era el propósito que lo había guiado hasta allí, Don Illán entonces le dijo que su posición de deán era la de un hombre que podía ascender socialmente y que, en su experiencia, los hombres de gran posición muy pronto se olvidaban de quienes lo habían ayudado a llegar a ella, por lo tanto desconfiaba de que él, después de haber aprendido todo lo que le enseñara, se lo reconociera y lo retribuyera, a pesar de las promesas que le había hecho. Tantas fueron las refutaciones y promesas que el deán hizo al gran mago de Toledo para disipar sus temores que éste volvió a conducirlo a esa sala subterránea y entretanto le pidió a su criada que preparara perdices para la cena pero que no las pusiese a asar hasta que él no se lo pidiera. Allí se encontraban los libros de magia de Don Illán poblando sus bibliotecas fascinantes, era su lugar de estudio y estaba finamente ornamentado. Ya iban a iniciar sus lecturas cuando por la puerta aparecieron dos hombres que anunciaron al deán la grave enfermedad de su tío el arzobispo y que solicitaba su presencia. Pero el deán estaba decidido a continuar con sus estudios y se excusó. Cuatro días después otros hombres le comunicaron la muerte de su tío y las posibilidades de que el Consejo Eclesiástico lo nombrara a él como arzobispo, cosa que efectivamente sucedió y de lo que fue notificado ocho días después. Don Illán lo felicitó calurosamente y le solicitó el cargo de deán que él dejaba vacante para su hijo, pero el ya nombrado arzobispo le pidió que lo excusara porque pensaba beneficiar con ese cargo a un hermano suyo y le pedía que lo acompañaran tanto él como su hijo a Santiago, cosa que así hicieron. Pasaron los años y nuevas oportunidades se le presentaron al entonces arzobispo de Santiago, fue nombrado obispo de Tolosa, luego cardenal en Roma y don Illán le recordó cómo todavía no había cumplido con sus promesas, ni había beneficiado a su hijo. El ya ordenado cardenal siempre anteponía al hijo de Don Illán a familiares suyos que por ser muy ancianos o por quererlos beneficiar con algún puesto los nombraba con los puestos que él dejaba quebrando así sus promesas. Finalmente el inicial deán de Santiago llega a consagrarse como Papa y cuando don Illán le reclama que nunca cumplió con sus promesas, éste se molesta, le promete la cárcel por ser mago, brujo, hechicero y hereje y le dice que se marche sin darle absolutamente nada para que pueda comer en el largo camino de regreso que le esperaba. Don Illán entonces, al ver que es despedido de esa manera, le dice que en esas circunstancias no le queda otra que pedirle a la criada que ponga a asar las perdices para la cena. Y el Papa se vio nuevamente en Toledo en la sala subterránea y oscura como deán y frente a Don Illán que le pidió entonces que se retirara pues ya sabía qué era lo que se podía esperar de él y no le iba a ofrecer una parte de sus perdices. Esta anécdota o ejemplo que Patronio le narró a su amo, ilustró y respondió al planteo que le hiciera el conde y le permitió llegar a esta conclusión, condensada en un par de versos elaborados por otro personaje "Don Johan" : "A quien ayudas mucho y no te lo reconoce / menor te lo reconocerá cuando de gran posición goce."

Este cuento medieval que el infante Don Juan Manuel reelabora tiene en realidad un antiguo origen árabe, figura en la colección "Las cuarenta mañanas y las cuarenta noches", de la versión de Don Juan Manuel aquí narrada, Juan Ruiz de Alarcón escribirá su comedia "La prueba de las promesas", y Jorge Luis Borges también reversio-nará el cuento titulándolo "El brujo postergado" e incluido en su "Historia universal de la infamia" (1935), lo que nos habla de la atracción que ejerce este relato en públicos de diferentes culturas y momentos históricos y su perdurabilidad a través del tiempo. Obviamente las aparentemente sutiles diferencias entre los relatos implican finalmente diferencias no sólo de géneros literarios sino también de sentidos, pero no iremos por ese lado en nuestro análisis.

LOS ALCANCES DE LA HISTORIA

El sentido central del enxiemplo o apólogo es didáctico y moralizante en un sentido político y social, pretende que el ejemplo sirva a los hombres para que "apunten a la consecución de su honra, mejorar su estado social y salvar sus almas", muy propio de la literatura medieval. El deán no es un hombre honrado, es mentiroso e ingrato. Don Illán crea un universo ilusorio en el que también miente al ingenuo deán para que quede exhibida su verdadera naturaleza, la historia ficcional en que sumerge al incauto deán lo deja al descubierto tanto a él como también al poderoso mago que castiga a quien no da valor e incumple con las promesas que había hecho ( toda una metáfora). Un hombre que pertenecía al estado de la clerecía, así como los hombres que pertenecían al estado de la nobleza y la caballería debían estar al servicio de sus comunidades y vasallos y el no cumplimiento de esto así como de las promesas realizadas permitía a los damnificados a declararse en enemistad y obrar en consecuencia, cosa que sufrió el mismo Infante Don Juan Manuel cuando fue nombrado regente del reino durante la minoría de edad del rey Alfonso XI pero no se le permitió compartir la tutoría y el poder debido a las luchas internas y entramados familiares de la monarquía castellana.

Pero así como las historias hablan de quienes la cuentan también le permiten a los lectores sacar conclusiones mucho más allá de lo que ellas dicen, los lectores vamos construyendo a partir de nuestras competencias diferentes interpretaciones acerca de lo leído y con historias como la aquí narrada que atravesó tiempos y culturas diversas el tema del valor del cumplimiento de las promesas, la honestidad y la ingratitud son de una vigencia arrolladora.



Sobrino del rey Alfonso X “el Sabio", el Infante Don Juan Manuel nació en Toledo 200 años antes de que Colón pisara nuestro continente.


Marisa Mansilla/ Taller Álgebra y Fuego / marisamansilla2000@yahoo.com.ar


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-