¿Cómo son los niños difíciles?
- Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala crianza. No debes culpabilizar a nadie.
- Hay niños con altas demandas que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, su forma de ser y ello no quiere decir que nosotros, como padres, hayamos hecho algo mal.
- Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, acaba frustrándose. Son muchas las veces que ellos mismos se ven sobrecargados por un sinfín de emociones: esa rabia que a oscila con tristeza, otras con hastío, a veces con enfados…
- Los niños difíciles requieren un mayor nivel de atención, comprensión, apoyo e incluso creatividad por parte de los padres.
Debemos ser artífices de sus mundos, unos mundos seguros donde se sientan cómodos para expresar esa emoción contenida que les permita conocerse, desahogarse, sentirse más libres y seguros para avanzar por cada uno de los escenarios que definen al niño a lo largo de su ciclo vital.
Como ayudar al niño difícil a canalizar sus emociones
Sí al poder del refuerzo positivo
Si a un niño difícil le recriminamos sus errores, si lo infravaloramos, o lo reprendemos por sus reacciones, generaremos aún más rabia y más ansiedad. Recuerda siempre que este tipo de niños, en el fondo, son muy frágiles y disponen de una baja autoestima.
- Usa verbalizaciones tan simples como: "yo confío en ti", "yo sé que vas a poder con esto", "yo sé que eres especial", "yo sé que eres un niño valiente y por eso te quiero"… Una palabra positiva genera una emoción positiva, y una emoción positiva genera confianza.
Sí a la comunicación que no juzga, que no compara ni sentencia
Hay padres y madres que cometen el error de comparar al niño difícil con sus hermanos, o con otros niños. No es lo adecuado. Al igual que es un error iniciar un diálogo que ya implica determinadas sentencias: "como, tú eres vago, tú nunca escuchas, tu siempre te portas mal…" Evita este tipo de comunicación y sigue siempre estas pautas:
- No sondees, no interrogues. Descubre cuál es el momento en que el niño se siente más cómodo para hablar.
- Dale confianza, cercanía y comprensión. Cuida mucho el tono de tu voz, es algo básico para conectar con los niños.
- La comunicación debe ser diaria y continuada.
- Nunca te rías o ironices de lo que te digan tus hijos. Para ellos es importante, y si encuentran esa falta de empatía por tu parte evitarán sincerarse contigo.
Sí a propiciar un equilibrio interno en el niño
- Enséñale que cada emoción puede transformarse en una palabra, que la rabia tiene forma, que la tristeza se puede compartir para aliviarla, que llorar no es malo y que tú siempre estarás ahí para escucharles.
- Enséñale a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de determinadas actividades con las que desahogarse y distraerse…
- Enséñale a aceptar la frustración a que el mundo no puede ser siempre como ellos quieren.
- Enséñales a escuchar y a hablar con asertividad. Diles que su voz siempre va a ser escuchada, que todo lo que diga es importante para ti…
- Enséñales a tener responsabilidades, a valerse por sí mismos en cada paso y decisión que dan…
Fuente: lamenteesmaravillosa.com (por Sergio De Dios González)



