Tal vez se halla hablado mucho sobre la inseguridad en nuestros tiempos, y esto tal vez nos de una sensación de saturación del tema en lo periodístico, pero en lo que nunca claudicaremos, es en tratar de mejorarla, y en exigir esto a quien corresponda.
Pero muchas veces los que nos tomamos el atrevimiento de opinar sobre los temas que aquejan a nuestra sociedad, hacemos largas retóricas tratando de encontrar la solución filosófica del tema, que seguramente en este caso, estará ligada a los graves problemas de educación, desocupación, y degradación de las autoridades policiales, que heredamos de los años 90, o tal vez de mas atrás en el tiempo, ante esta situación propongo que seamos pragmáticos y busquemos soluciones mas reales y prácticas, es comprensible que no es un problema menor, y que llevara un tiempo poder mejorar, entonces mientras tanto, debemos tomar recaudos para hacerle frente.
Como dice el título, contra la inseguridad la gente tiene armas, si señor, pero no de grueso calibre, sino mucho mas simples y efectivas.
Es sabido, o tal vez es bueno saberlo, que existen planes barriales como ¨Comunidad Organizada¨ u otros similares, que ponen en alerta a cada vecino cuando algo raro pasa en el barrio; un auto desconocido pasando varias veces por un lugar, individuos que rondan en actitud sospechosa, ruidos nocturnos, etcétera.
Estos planes, consisten en hacer reuniones mensuales con los vecinos de la cuadra, o tal vez de la manzana, intercambiar ideas, conocerse mejor, darse los teléfonos, conocer sus autos, sus horarios de salida y de llegada, y otros hábitos que son de suma importancia.
Pero el arma mas importante, es que cuando alguien detecte algo fuera de lo normal, no dude en llamar al patrullero de su cuadrícula o bien al Comando Patrulla, avisando de la anormalidad; si no tienen teléfono, encender luces exteriores,tal vez hacer sonar una campanilla externa, instalada para tal fin,o hacerse notar de alguna manera.
Esta arma, es letal para un delincuente, ya que arruinara sus planes y deberá huir.
Por ultimo, nuestra conciencia debe saber, que quizás hoy, el esfuerzo fue por un vecino, pero mañana alguien lo hará por nosotros.
Repito, las armas letales las tenemos nosotros, solo tenemos que descargarlas.
* El autor es alumno del Taller Escuela de Periodismo y Comunicación Mariano Moreno



