A esta altura de los acontecimientos casi nadie puede dudar que a Cambiemos le interesa exclusivamente gobernar a favor de los grandes empresarios y que la gran mayoría del pueblo acepte sin chistar el constante empobrecimiento que se le impone.
Sin embargo hay quienes todavía creen que el gobierno no ve o no tiene verdadera conciencia de los terribles daños que su política económica está causando en amplísimas capas de la sociedad porque piensan, pese las pruebas en contrario, que este es un gobierno de gente buena que trabaja incansablemente para que todos seamos inmensamente felices aunque no podamos comer perdices.
Lo más llamativo es que el propio presidente no se cansa de repetir que sabe de las penurias que están soportando la mayoría pero que estos sufrimientos, como nos dice en cada "acting" a los que nos tiene acostumbrados, son necesarios para lograr el "paraíso terrenal" que en algún momento llegará aunque nadie sabe cuándo porque permanentemente "pasan cosas" que lo retrasan sin solución de continuidad.
Como dicen los abogados: a confesión de parte relevo de pruebas.
El problema para Macri es que los grandes grupos económicos que son los ganadores indiscutibles de este modelo no terminan de entender que para seguir exprimiendo al pueblo deben continuar ganando elecciones y aunque sea de vez en cuando deben acotar sus avaricias insaciables. Estos grupos están acostumbrados a mandar y a que los demás les obedezcan y por lo tanto saben más de botas que de votos.
El gobierno de Macri no ha comprendido cabalmente que la empatía que tiene con los grupos concentrados de la economía no es recíproca, les da mucho y recibe muy poco. Esto quedó demostrado una vez más al pedirles una pequeña ayuda con los "precios esenciales" y de esta manera maquillar su deteriorada imagen que estos grupos ocasionaron gracias a su política económica que tanto los están favoreciendo y cuyas consecuencias han puesto a la Argentina al borde del abismo. Sólo consiguió un "acuerdo de caballeros" abarcando unos poquísimos productos de segundas y terceras marcas que no termina de ponerse en práctica y cuyos precios fueron previamente aumentados. Encima el acuerdo se cae si el dólar se dispara tal como parece que va a suceder.
Cada vez más queda a las claras que se trata de puro marketing político o si lo prefiere manotazos de ahogado.
Mientras tanto los ciudadanos ven espantados como la inflación sigue subiendo por un ascensor mientras sus ingresos ni siquiera suben por la escalera y por lo tanto su capacidad de compra continúa cayendo por un tobogán y este es el verdadero problema para la mayoría.
Muchos medios de comunicación insisten que el gran problema es la inflación. Supongamos que los precios dejan de aumentar, es decir que la inflación es cero, esto lo que lograría es congelar la situación de hoy pero de ninguna manera mejora la situación de la población. Es que el objetivo central de este gobierno es bajar hasta lo indecible los salarios y de esta manera aumentar las ganancias de las empresas aunque desaparezca el mercado interno y esto traiga aparejado el cierre de las empresas chicas y medianas. La invitación a esta "fiesta" sólo es para unos pocos, precisamente los más grandes y los de afuera.



