En la tarde de ayer, se llevó a cabo un homenaje al primer legislador socialista de América Latina, Alfredo Palacios, en el año del centenario de ese importante logro.
Los integrantes del partido socialista de nuestra ciudad, con Fabián Sarna, ex candidato a gobernador, y Angel Altieri, ex candidato a intendente a la cabeza, realizaron este homenaje que contó con la presencia del líder del partido a nivel nacional, el ex candidato a presidente Mario Mazzitelli, quien se encargó de hablar sobre la obra del destacado político nacional.
¨El objetivo de esta charla es que los jóvenes sepan porque seria necesario hoy Palacios en la política nacional, ya que si el estuviera como presidente la Argentina sería muy diferente a lo que es hoy¨, señaló Sarna, quien se encargó de presentar a Mazzitelli. ¨Fue la figura más destacada del socialismo y quien se encargó de argentinizar las ideas que venían de Europa. Sus ideas nos alumbran para construir un porvenir mejor para el futuro de los argentinos¨, señaló Mazzitelli en su presentación, antes de comenzar a hablar sobre la obra y las ideas del tres veces diputado y dos veces senador nacional. Por su actuación y coherencia se lo puede considerar el legislador argentino más destacado del siglo que pasó.
Paradigma del político opositor y el más teatral de los actores políticos (vozarrón engolado, sombrero de ala ancha inclinada, poncho al hombro, bigotes de punta hacia arriba y bastón tipo estoque), Palacios fue un tenaz defensor de los trabajadores, de los débiles y de la libertad como valor supremo del hombre.
Inspirador de la legislación laboral y social del país, su obra se constituiría en un legado del socialismo que el primer gobierno de Juan Domingo Perón concretaría en los años cuarenta en medio de los más duros enfrentamientos con la oposición, incluyendo a Palacios y los socialistas. La división de entrada entre oficialismo y oposición se profundizó por las groseras violaciones a los derechos de las minorías por parte del peronismo, que tornarían insalvables las diferencias.
Palacios fue diputado entre 1904 y 1908, cuando el presidente José Figueroa Alcorta cerró el Congreso. Y también entre 1912 y 1915, cuando renunció a su banca porque su partido lo expulsó de sus filas por haber aceptado un duelo de armas.
Fue senador nacional entre 1932 y 1943 (había sido reelecto en 1935). Allí, en el Senado, ocupó un segundo plano en la pelea contra los frigoríficos ingleses que en 1935 piloteó el demoprogresista Lisandro de la Torre pero, en cambio, en 1939, se destacó en la investigación del escándalo por la venta de las tierras de El Palomar , que llevó al suicidio a un diputado.
Tras la caída de Perón, el luego destituido general Eduardo Lonardi lo nombró embajador en el Uruguay, misión que aceptó por ser hijo de uruguayos y que debió dejar para otra ocasión tomando en cuenta la ilegitimidad de ese régimen.
En el final de la presidencia del también derrocado Arturo Frondizi, volvió al Senado en 1961 donde protagonizó una antológica interpelación al ministro del interior, Alfredo Roque Vítolo, por la aplicación del llamado Plan Conintes que había arrojado a la cárcel centenares de civiles en medio de huelgas y protestas con vigencia del estado de sitio y la ley marcial.
En 1963, los porteños lo llevaron de nuevo a una banca de diputados, que ejerció con empeño hasta el último día de su vida que se apagó sin crucifijos (tenía una sólida formación cristiana de la que luego descreyó) el 20 de abril de 1965.
Parte del público que asistió a la charla homenaje.
Alfredo Palacios, uno de los políticos más destacados de nuestro país.



