Pese a los esfuerzos del gobierno y de los medios hegemónicos de comunicación para ocultar que la situación económica y social de la gran mayoría de la población continúa deteriorándose y no se vislumbra que mejore en el futuro.
Ante este estado de situación la CGT no pudo seguir haciendo oídos sordos a la creciente presión de sus bases y se vio obligada a realizar el quinto paro general contra la política económica del gobierno al que acompañaron los demás sectores sindicales y que como era de prever logró una contundente adhesión.
Como siempre en estos casos el gobierno salió a tratar de bajarle el precio a tamaña demostración de rechazo al accionar neoliberal del macrismo con repetidos y falaces argumentos que han resultado, una vez más, claramente ineficaces.
Se dijo que el paro le ha significado al país una pérdida de unos 40.500 millones de pesos, o sea unos 900 millones de dólares, cifra muy menor a la fuga de capitales facilitada por la irrestricta liberalización del mercado cambiario impulsada por el propio gobierno y que desde que está Cambiemos al frente del poder ejecutivo ha significado la suma de 68.389 millones de dólares y que tan sólo en este año llega a 7.036 millones de la moneda estadounidense, esto es una cifra similar a la totalidad de lo ingresado por los préstamos del FMI.
También la cifra esgrimida resulta inferior a los 700.000 millones de pesos que debemos pagar mensualmente en concepto de intereses de la deuda contraída por el gobierno actual o los 2.000 millones de pesos por día que se deben destinar a los intereses de las Leliq.
Otro de los argumentos esgrimidos es que quienes quisieron ir a trabajar no lo pudieron hacer por la falta de transporte público, entonces cómo explican que tampoco concurrieron a los lugares de trabajo aquellos que viven lo suficientemente cerca para poder ir caminando o que tienen movilidad propia. Tampoco dijeron cómo hicieron para saber cuántos trabajadores no pudieron ir a sus trabajos por falta de transporte.
También se dijo que los paros no sirven para nada olvidando que todas las conquistas que han conseguido los trabajadores a lo largo de la historia han sido fruto de sus luchas.
Lo novedoso de este paro ha sido que para evitar que los trabajadores pudieran cortar un puente de acceso a la capital fue la propia gendarmería que lo cortó utilizando la super barrera manejada por control remoto que el gobierno chino donó con motivo de la recordada reunión del G-20 en nuestro país. Una prueba más de la frondosa imaginación de la ministra de seguridad Patricia Bullrich. Como en un conocido aviso publicitario ella también puede decir a esto lo hice yo.
El horror y la indignación que provoca la masacre de San Miguel del Monte que costó la vida de cuatro pibes y una quinta está luchando por sobrevivir no es otra cosa que la consecuencia de la doctrina Chocobar impulsada por la ministra y que parece no tener solución de continuidad. Todo indica que la vida de los más vulnerables no tiene valor para las autoridades.
Resulta imprescindible no permitirnos naturalizar la muerte y el hambre de compatriotas sin importar quienes sean.



