La culminación de la temporada 2003/2004 de la Divisional ¨C¨ marcó un nuevo fracaso para las aspiraciones que año a año se renuevan en el Club Villa Dálmine. Esto porque invariablemente y luego del último ascenso que lograba la entidad en el ´96, sosteniéndose solo un año en la ¨B¨, en cada inicio de una nueva temporada se fija como principal objetivo lograr subir de categoría, sin tener en cuenta que para ello es necesario prepararse de antemano, trabajar creando las condiciones ideales para llegar a la divisional inmediata superior y sin embargo nada de esto se respeta, sino que se promete el ascenso, incluso antes de armar el equipo, cosa que cuanto menos suena a improvisación.
Y por ello cuando se llega al final de la temporada, las frustraciones son más notorias, ya que si bien se realizan buenas campañas -en la última se llegó a las Semifinales del Reducido-, las mismas pasan desapercibidas y no son reconocidas, porque no se llegó al único objetivo que se planteó al comienzo. Cosa que suena a injusticia.
En la temporada que concluyó Villa Dálmine volvió a ser protagonista, como es ya una costumbre dentro de la Divisional, pero a medida que fueron transcurriendo los torneos, algunas desproligidades y cortocircuitos desnudaron situaciones que no deberían ocurrir en la entidad, que como se promociona, es una de las más grandes de la ¨C¨.



