El futbolista y el sastre
Buenos Aires (Especial de NA) -- Pedro Fernández es un jugador venezolano que juega en Unión Atlético Maracaibo (que fue rival de Vélez en la Libertadores).
El futbolista vivió gran parte de su infancia y adolescencia en Argentina.
Acá, se probó en Boca y San Lorenzo pero lo echaron.
La madre de este chico es venezolana, el padre es uruguayo y el hermano, sastre, es argentino.
Resulta que este hermano mantenía con su trabajo de sastre a toda la familia, ya que el padre no trabajaba (dice el informante ¨Sapo de Lugano¨ que no lo hacía sólo porque no le gustaba, no porque estuviera desocupado), la madre era ama de casa y el pobre Pedro iba probándose de club en club para ver si quedaba en alguno.
Cuando viajó a Venezuela, su país natal, lo fichó Unión Atlético Maracaibo y ahí empezó la buena racha del joven.
Comenzó a ganar muy buen dinero y se empezó a pasear por toda Venezuela en diferentes vehículos.
Entre ellos, una pituca camioneta 4 x 4, detalla El Sapo de
Lugano.
Posteriormente les mandó pasajes a la madre y al padre para que fueran para allá.
Y lo visitaron.
Y se quedaron con él.
Sin embargo, al hermano sastre vivió la historia de Giusseppe el Zapatero, el del tango.
Aaquel que mantuvo a toda la familia durante mucho tiempo se quedó en Buenos Aires, con su vida y su trabajo de todos los días.
Dice el Sapo que Pedrito resultó un ingrato.
Ahora, mientras están todos en Venezuela disfrutando de la buena vida, el sastre atraviesa una gran crisis económica y hace algunos días les pidió a sus amigos ¡¡¡¡10 pesos para poder comer en el día!!!
El sastre vive, además, en una pensión, porque la casa ya se la remataron.
Giusseppe, el del tango, estaba orgulloso de su hijo médico que tenía chapa en la puerta, pero también siguió siendo zapatero porque el hijo no le daba más bola.
¿Cómo hizo la carrera de médico aquel hijo?
Gracias a papá Giusseppe, obvio.
El que tenía pena, y la quería ocultar, como cantaba Gardel.
--Una conversación de mamados--
El periodista buscaba al motorista Jorge Pedersoli.
Y quien lo atendió le decía: ¨Yo soy jorge pedersoli¨.
-No sos, le contestó el periodista, porque reconoció otra voz.
-Si soy, retrucó la voz del otro lado.
-No, no, está bien, llamo en otro momento cuandé él, vos no sos.
Entonces, Marquitos Di Palma admitió que no era Pedersoli.
Pero como era Marquitos, se pusieron a charlar.
Y este le dijo al periodista:
-¿Viste cuánta gente había en el podio en Salta? Traverso,
Silva y Ledesma. Tres.
Eso era para graficar que ni Torino ni Chevrolet tienen hinchada.
Pero el periodista lo sonó y lo puso al habla con un hincha de Traverso, cuenta todo El Garrón.
Se saludaron.
Y enseguida, Marquitos le preguntó: ¿Cómo podés ser amigo de Traverso?
-¿Vos no te hiciste popular hablando de él?, le preguntó el
otro.
-No, yo me hice popular tirándolo a la m..., Respondió
Marquitos.
...Y a propósito--
A propósito de Marquitos, la Comisión Asesora y Fiscalizadora de la A.C.T.C. Resolvió, en virtud de no haber cumplido con las normas de convivencia e higiene en los trailers estacionados en los boxes del autódromo de la ciudad de Salta, aplicarle una multa de pesos mil ($ 1000).
Los otros sancionados son Ricardo Ruiz (TCP), Alberto Fancio (TCP) y Juan Manuel Silva (TC).
--Apodo--
Parece que el levantador de pesas anda mucho con su teléfono celular.
Se habla de Darío Lecman.
Y un entrenador y también atleta fondista de silla de ruedas, muy conocido, Carlos Alberto ¨Beto¨ Rodríguez, lo anda volviendo loco, averiguó el informante ¨Caballo Loco¨.
Lo llama -por su apego al teléfono- Susana Giménez.
¨Lo lleva a la pista, al gimnasio, a todos lados. Y siempre lo está mirando, juega, prende las luces, es increible¨, repite
¨Beto¨ a quien lo quiera escuchar.
--Reaparecido--
-¿Cómo andás, loco?, le preguntó ¨El Caballo Loco¨ al ex olímpico, un deportista que representó al país en Los Angeles 1984.
-Bien, contento, después de dos años reaparecí.
-¿Dos años? ¿Qué pasó?
-Y, despelotes... El ¨Loco¨ guiñó un ojo, esbozó una sonrisa y añadió: ¨Donde hay mujeres siempre hay despelotes¨ El ¨Caballo Loco¨ empezó a acordarse entonces de ese otro deportista, de la misma disciplina que ¨El Loco¨, que no pudo continuar yendo al Parque Chacabuco porque de lo contrario lo mataban. Por entreveros de polleras... ¡Qué bravos que son esos que corren en dos piernas!...



