Buenos Aires (especial para NA por José María Suárez) -- El campeonato, que no es campeonato, sino torneo, llamado ¨Clausura¨, finalizó recientemente con el ganador River Plate, pero ocurrió lo que hace mucho tiempo no ocurría, que se desconfiara de los resultados de algunos partidos con protagonistas acuciados por el peligro del descenso como consecuencia de sus bajos promedios derivados de sus dos temporadas anteriores y la actual finalizada.
La sospecha acerca de ¨arreglos¨ entre una entidad con promedio alto y otra con la soga al cuello, por lo contrario, podría desterrarse volviendo al régimen en donde los dos últimos en la tabla general bajan, los otros se salvan, como ocurría antes de modificarse el sistema por disposición de la Asamblea General de la AFA celebrada el 15 de abril de 1982 que dispuso lo siguiente: ¨Finalizado el respectivo campeonato se determinará el promedio de puntos conquistados en los tres últimos campeonatos disputados y aquellos dos promedios de puntos que fueron menores serán los que marcarán los dos clubes que descenderán¨.
Este sistema, absurdo desde todo punto de vista, desterrado de todos los campeonatos europeos, provocó que en nuestros campeonatos se eliminara la deportividad de los mismos porque de los 20 que intervienen la mitad estará en condiciones de no descender y la otra mitad, su promedio lo elimina de esa circunstancia y así podrá alimentar la sospecha del ¨arreglo de partidos¨, como está ocurriendo hoy día, sin pruebas, por supuesto, pero de ¨indiscutible mal gusto¨ para los paladares que le buscan ¨la quinta pata al gato¨ en su lucha por justificar las pobres campañas de sus equipos.
En el campeonato de ese año 1982, durante el cual se inauguró el sistema descendieron Sarmiento, con 24 puntos y Quilmes, con 27, empate con Unión, igual puntaje 27, que definieron la posición el 20-2-83 (Unión 1 Quilmes 0) en el estadio de Sarmiento.
A partir de allí, promedios, que lo defienden, especialmente los ¨grandes¨ y lo maldicen ¨en voz baja¨ los ¨chicos¨, que son más, pero sin peso en las resoluciones de las asambleas y menos aun en las propuestas previas de los temas que se tratarán, sin recordar que cuenta con mayoría de votos, pero no de voluntades para quedar mal con los ¨de arriba¨. Así es el fútbol, dirán algunos, sin recordar que el fútbol no se maneja solo, lo manejan.



