Los cigarrillos electrónicos son un grupo de dispositivos a batería que permiten a los usuarios inhalar sustancias aerosolizadas. Está constituido por una batería, un atomizador y un cartucho. Surgió como una opción para reemplazar al cigarrillo convencional, sin embargo, no hay evidencia científica sobre su inocuidad; por el contrario, cada día se conocen más casos de enfermedad pulmonar asociada a su uso.
Los cigarrillos electrónicos se incorporaron al mercado norteamericano en 2007 y desde el año 2014 se convirtieron en el producto de tabaco más consumido por los adolescentes y adultos jóvenes en ese país. En nuestro país la importación, comercialización y consumo están prohibidos por la ANMAT, razón por la cual no se disponen de datos estadísticos similares.
Generalmente contienen menos químicos tóxicos que los cigarrillos convencionales, pero no son inocuos. Puede exponer a los usuarios a sustancias que producen efectos adversos, como partículas ultrafinas, metales pesados, compuestos orgánicos volátiles y otras sustancias dañinas. Habitualmente se utilizan para inhalar nicotina pero también se utilizan con otras sustancias como canabinoides. El líquido de los cartuchos no contiene tabaco pero sí contiene nicotina en dosis variables, propilenglicol, glicerina, saborizantes y aromatizantes, entre otras sustancias.
Hay casos publicados que reportaron un abanico de enfermedades pulmonares en personas que consumen cigarrillos electrónicos. Se han descripto casos de adolescentes internados con disnea progresiva, fatiga, hipoxemia (descenso del nivel de oxígeno en sangre) previamente sanos con el único antecedente de consumo de cigarrillo electrónico. También se asocian a la aparición de síntomas bronquiales. No solamente pueden favorecer el desarrollo de asma o EPOC, también pueden empeorar los síntomas de los pacientes ya diagnosticados con enfermedades pulmonares crónicas.
Por lo expuesto, los cigarrillos electrónicos no deben ser considerados inofensivos ni tampoco una alternativa para aquellas personas que desean dejar de fumar o reducir la carga de tabaco. Existen muchas opciones de tratamiento para abandonar el hábito, entre los que se incluyen los sustitutos de nicotina (parches, chicles, caramelos, spray nasal), vareniclina y bupropion. Es nuestra función desaconsejar el uso del cigarrillo electrónico debido a las, cada vez más, evidencias contra su uso.
Dra. Teresita Rosenbaum Neumonologa
NOTISerenare: Güemes 705 / Tel 421995 cmr.drapp.com.ar



