Buenos Aires (especial para NA por Daniel Casal) -- Avanzado el proceso de ¨desmalezamiento¨ de la tercera revisión del acuerdo con el FMI, el Ministerio de Economía espera que el directorio del organismo la apruebe el mes próximo, tras la finalización del receso de verano en el hemisferio norte.
El mayor escollo se presentará en septiembre, cuando el Fondo venga con toda la caballería para negociar las pautas fiscales del año próximo.
Pero, por lo pronto, los sobrecumplimientos en los términos pactados en la carta de intención evitará nuevas demoras.
El inglés John Dodsworth trabaja con las autoridades económicas en la redacción de la nueva carta que deberá ser presentada al Directorio.
Mientras tanto se trata de avanzar en las metas cualitativas y en ese sentido el Senado dio media sanción al proyecto de Responsabilidad Fiscal.
También en la designación de la consultora que debe formular una propuesta de restructuración del Banco Provincia.
Con respecto a la negociación con los bonistas, el Ministerio de Economía esperar cerrar un acuerdo con la mayoría en octubre próximo.
Muchos acreedores han determinado en las últimas dos semanas a una suerte de alto el fuego, quizá a la espera de la ofensiva final.
Por su lado, Economía hace un punteo y asegura que hay una interesante cantidad de bonistas que podrían aceptar la propuesta.
Con un 66 por ciento de voluntades, el Gobierno dará como exitosa la propuesta y avanzará en el canje de los títulos viejos por los nuevos.
Mitos y realidades
Mientras tanto, se entregó a la SEC de los Estados Unidos, que debe aprobar el canje, un informe económico en el cual se admite que las rencillas entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde pueden impactar en la economía.
Este tipo de cosas ingresa en un terreno donde cuesta divisar los mitos de las realidades.
Es cierto que las diferencias entre los dos pesos pesados de la política tiene preocupados a los agentes económicos.
Pero, también lo es que las decisiones de inversión conforman proyectas de largo plazo que no siempre se traban por cuestiones coyunturales.
Estas determinaciones parecen alejarse cada vez más de la política y así se irá profundizando, según dijo el escuchado economista Javier González Fraga.
Lo demuestra el capital que llega al conflictivo Medio Oriente, o más cerca, a Perú, a pesar de que el presidente Alejandro Toledo tiene sólo el 5 por ciento de adhesión popular.
Basta recordar también que antes del gobierno de George Bush una importante comitiva de empresarios encabezados por el magnate David Rockefeller bucearon la posibilidad de invertir en Cuba.
Al parecer, en este mundo global son más castigados los que se atrasan en sus pagos de deuda antes que cualquier otra cuestión política.
Los analistas parecen dar por descontado hoy que durante los próximos meses quedarán sellados los acuerdos de deuda. En ese marco, se van tejiendo nuevos negocios financieros y de a poco se se ve un repunte del crédito,
González Fraga, en el marco de la presentación del informe de expectativa empresarias en IDEA, proyectó un piso de crecimiento del 5 por ciento para el año próximo.
Precisamente, esa encuesta reveló una interesenate expectativa empresaria con respecto a los negocios futuros, aunque sin abandonar una lógica cautela.
Un dato llamativo de ese relevamiento es que los empresarios consideraron como un grave problema a resolver que no se encuentren la cantidad de personal preparado para muchas actividades. La contracara de la Argentina de la desocupación.
También de un país con niveles de pobreza inéditos.
Una encuesta privada señala, por ejemplo, que casi el 50 por ciento de los habitantes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires vive en la pobreza.
La paradoja del relevamiento realizado por la consultora Equis es que la pobreza se acrecentó con la crisis, pero también aumentó con el crecimiento mayor al 8 por ciento del año pasado.
Faltarían, entonces, una mayor cantidad de política activas para aceitar una mejor distribución del ingreso y potenciar así el mercado interno.
En sentido contrario a la mejora del poder adquisitivo se dirige el paulatino recalentamiento de los precios.
Este tema alimentó otro capítulo en las diferencias enter el ministro Roberto Lavagna y el titular del Banco Central, Alfonso Prat-Gay.
Lavagna cuestiona la política del Central basada en metas de inflación, mediante la cual regula la emisión según las proyecciones de precios. Es decir, que según las circunstancias puede aplicar una política expansiva o contractiva.
El ministro considera que si esta fórmula no incluye la proyección de crecimiento puede alentar una recesión.
La cuestión es que el joven presidente del Central tiene línea directa con la Casa Rosada y habla con asiduidad con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y hasta, a veces, con el presidente Kirchner



