Cada evocación de nuestros fastos históricos ha de ser un acto de conciencia, de inteligencia, de mística colectiva. En los tiempos actuales es culpable toda indiferencia, todo desánimo, por lo que atañe a la sociedad a que pertenecemos y a la Nación que encarna nuestro orgullo y nuestra idealidad.
Un día como hoy, 9 de Julio, debe concretar en el pensamiento de cada uno de sus hijos de cada uno de sus pobladores de esta gloriosa patria de libertad, los sentimientos más hondos y las comprensiones mas estimulantes.
Vivimos en una época revuelta, en todas partes se nota una inquietud, un ansia una angustia que, acaso sean síntomas felices de renovación. Renovación que si no es perfectiva será nefasta.
Para sentir y comprender bastará con poner los pies en la tierra, el corazón en el dolor humano y la mente en la claridad sencilla de dios.
!Viva la Patria!
Patria de pie



