Buenos Aires, (NA)- El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, reiteró ayer su análisis crítico sobre la situación social y, en respuesta al presidente Néstor Kirchner, aclaró que no mira a los pobres «por televisión» ni se guía por «el rating o las encuestas».
Aguer volvió a encender la polémica con el jefe de Estado, quien lo había acusado de «mirar a los pobres por televisión» y había recordado su rol de «fiador de algún interesante financista» -por Francisco Trusso- para descalificar sus cuestionamientos sobre la situación social.
El presidente Kirchner buscó bajar los decibeles del conflicto con los obispos, y se mostró dispuesto a «recibir con los brazos abiertos» a la conducción de la Iglesia Católica luego de las fricciones de la última semana.
Sin embargo, el arzobispo de La Plata, aludido personalmente por el jefe de Estado, decidió contestarle y, en declaraciones formuladas a Radio 10, señaló que tiene «un conocimiento concreto de lo que piensa la gente», porque pasa «una semana en cada parroquia» de su diócesis. «Me llama la atención que diga que veo a los pobres por televisión porque hace mucho que no veo televisión y, además, conozco la pobreza desde la infancia, porque provengo de una familia pobre», señaló.
En esa línea, agregó: «No me guío por el rating ni las por las encuestas», y lamentó los cuestionamientos del presidente porque «no fue un comentario sino un ataque personal, en términos que parecían intentar una descalificación».
Aclaró que sus declaraciones fueron «un comentario sobre la realidad nacional, que es compartido por muchos otros obispos que se pronunciaron por esos días», cuando sostuvo que la situación podría «salirse de madre».
En ese sentido, sumó definiciones y apuntó que «la gente está intranquila, con miedos y si bien hay signos interesantes de reactivación de la economía, todavía falta», y reclamó «asistir a los más desocupados».
Por eso, le recomendó a Kirchner que «trate más asiduamente con los obispos y quizás comprenda que estamos empeñados en ayudar a que las cosas mejoren».
Monseñor Aguer reiteró también el llamado a «la reflexión, la moderación, la prudencia y la concordia en las intervenciones, que es lo que se necesita para conducirse en este momento tan crispado».
El prelado puntualizó también que su relación con el ex directivo del quebrado Banco de Crédito Provincial, Francisco Trusso, fue salir de «fiador personal a pedido de la familia». «Ofrecí una caución moral para que pudiera hacerse efectiva la excarcelación de esa persona, que había sido determinada dos veces por la Corte Suprema de Justicia de la Nación», explicó.
Agregó que «eso no significó poner ningún dinero: no he desembolsado un centavo y no implica estar con eventuales delitos que se hubieran cometido». «La caución moral significa que se va presentar cada vez que el tribunal lo solicite.
Y si no se presenta, se verá. Pero la cuestión es que hay una palabra de honor dada por mí de que se presentará cada vez que se lo requiera», apuntó.
El arzobispo de La Plata reiteró que fue «un gesto de caridad solicitado por la familia» y analizó que «esa actitud no menoscaba mi autoridad moral».



