"Jamás en la vida encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que la de vuestra madre." --Honoré de Balzac.
"Ser madre significa desconocer que existe la distancia, el imposible y el obstáculo." --Autor Anónimo
Todos los años al acercarse el Día de la Madre, recordamos infinidad de escritos en los que hemos resaltado su bondad, mansedumbre, abnegación, predisposición, seguridad, afabilidad, y larga sería la lista de adjetivos hacia su figura, porque estamos hablando nada menos que de la persona que engendra, forma y educa a los hijos que formarán la civilización que puebla y continuará poblando nuestra bendita Tierra.
Es por éso que hoy decidí escribir sobre la buena madre, que es aquella que con el transcurrir del tiempo se va volviendo "innecesaria". Si hemos realizado nuestra labor de madre correctamente, tenemos que volvernos "innecesarias"; desde luego, ésto no significa desamor.
Ser "innecesaria" es no dejar que el amor incondicional de madre, que siempre existirá, provoque vicio y dependencia en nuestros hijos, como si fuera una droga, a tal punto, de que ellos no sean capaces de poder ser autónomos, confiables e independientes, cuando la realidad del mundo en que vivimos los lleva a estar prontos para trazar su rumbo, hacer sus elecciones, superar sus frustraciones y cometer sus propios errores también .
Con cada fase de la vida, una nueva pérdida, es un nuevo logro; para las dos partes: madre e hijo. El amor es un proceso de liberación permanente, y ese vínculo no deja de transformarse a lo largo de la vida. Hasta el día en que los hijos se vuelven adultos, en que constituyen su propia familia y recomienzan el ciclo.
Lo que ellos necesitan es tener la seguridad de que estaremos a su lado, firmes en el acuerdo o en la divergencia, en el triunfo o en el fracaso, prontas para el mimo, el abrazo apretado, y el consuelo en los momentos difíciles.
En el hogar, papá y mamá, solidariamente, criamos a nuestros hijos para que sean libres y no esclavos de los miedos heredados transformándolos en nuestros propios miedos.
Cuando entendemos y aprendemos a ser "innecesarias", nos transformamos en un puerto seguro dónde ellos puedan atracar.
Un escritor dejó su huella al escribir: " A quién ames, dale: Alas para volar; Raíces para volver y Motivos para quedarse."
Formemos hijos independientes y seguros de sí mismos para que vivan una vida plena y honrada, como se viene haciendo desde hace muchas generaciones y recordemos siempre que cuando una madre ama de verdad, educa a sus hijos para aprender a volar.
¡Feliz Día de la Madre!!!



