Fogoneadas desde Naciones Unidas, la trazabilidad y la transparencia en la cadena de valor, un activo que tendrá cada vez más peso en las decisiones que tomen los consumidores que mutan hacia un perfil más responsable y protagónico. "Como ciudadanos podremos saber a quién estamos apoyando con la compra de tal o cual producto, sabiendo si fue elaborado en una cadena de producción sustentable y sostenible, generando así un modelo de premios y castigos", explica el consultor Santiago Malvicino.
-Santiago, ¿Cómo definiría a la Economía Circular?
-Se trata de una estrategia de producción para reducir significativamente el impacto negativo sobre el ambiente y la sociedad enfocando en la calidad de vida de la biósfera, ofreciendo así una alternativa al modelo lineal empresarial tradicional que se orienta al producto final como creación de valor -terminando su visión en el consumo de éste- sin importar qué pasa después que el producto se agota y se desecha. El concepto de "circularidad" engloba todas aquellas empresas, proyectos e iniciativas que emplean una economía sostenible, cuyo objetivo es que el valor de los productos, materiales y recursos se mantengan en el círculo económico durante el mayor tiempo posible.
-Suena bien, pero ¿cómo aplicar ese cambio de paradigma?
-Básicamente, lo que hay que entender es que la Economía Circular propone un nuevo modelo económico y social que da utilidad y optimiza los materiales, los stocks, la energía y los residuos, con la firme intención de hacer un uso eficiente de los recursos manteniéndolos en circulación por medio de su reutilización y alargando la vida de los productos. Para mejorar el reaprovechamiento de los productos en todo su ciclo de vida son fundamentales dos temas: la trazabilidad y la transparencia de la cadena de valor, para esto es necesario poder visualizar toda la autopista y cada uno de los eslabones de la cadena, desde la materia prima, producción, distribución, consumo responsable, reparación o reutilización, reciclaje y ecodiseño en donde el concepto "Blockchain" o cadena de bloques tiene un papel protagónico. Además esta visión en red, transversal y sistémica agrega un valor fundamental que es que toda la cadena de suministros podrá compartir datos, información y conocimiento al mismo tiempo que garantiza el cumplimiento de los estándares de control integrado pudiendo monitorear en tiempo real no solo las materias primas y los productos elaborados sino también los residuos generados.
-¿Podría explicarlo con un ejemplo?
-En el caso de la Argentina, sabemos que el campo es nuestro principal generador de divisas. De cara al mundo, ese sector podrá agregar valor clave aportando evidencias irrefutables sobre comercialización de productos ecológicos y su trazabilidad sobre el modo de cultivo, denominación de origen, incidencia en el triple impacto… haciendo que la información sea más transparente y clara, aportando evidencias sobre el origen de los productos, sobre todo en los casos en que estos son comercializados como productos orgánicos, aportando evidencias sobre el modo de cultivo. Pensemos en abrir mercados a la industria vitivinícola de media y alta gama. La cadena de bloques es una forma de verificación, aportando información totalmente transparente, haciendo posible implementar sistemas de auditoría inteligentes a partir de los registros generados por todos los involucrados en la cadena de suministro evidenciando su compromiso con el impacto económico, social, ambiental y reputacional de los actores involucrados. Desde la perspectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por Naciones Unidas, la Blockchain es mucho más que una tecnología: está pensada desde la lógica del triple impacto incluyendo cuestiones de ética, altruismo e inclusión. Es una tecnología que genera confianza, el bien más escaso del mundo, y con la potencialidad de impulsar posibilidades transformadoras para beneficiar al bien común y por ende a la calidad de vida de una sociedad.
-El planteo suena demasiado utópico en algún punto…
-Utópico es creer que las cosas pueden seguir funcionando como hasta ahora. Acá estamos hablando de crear ventajas competitivas sostenibles. Esta herramienta nació para cambiar las cosas, para devolverle el poder a las comunidades, para aportarle inteligencia tecnológica desde la sinergia con la inteligencia no tecnológica para que la gente pueda acceder a su derecho al Desarrollo Sostenible dentro de un sistema de registro inalterable y totalmente trazable, fortaleciendo la monitorización y verificación de los impactos de las acciones implementadas, mejorando la transparencia, trazabilidad y la relación costo beneficio, generando confianza entre los actores, eliminando agentes intermediarios, movilizando las finanzas verdes y tokenizando los activos físicos.
-¿Una economía sin lobbies ni zonas grises?
-Algo así. Todo va a quedar registrado y trazado, y el que hizo alguna maniobra o desvío va a quedar en evidencia. El Blockchange es totalmente trazable, y los datos que son activos, son totalmente seguros. Al tokenizarlos, nadie puede manipularlos. Incluso, aplicado a la administración pública, cualquier ciudadano podría ver los ingresos y los egresos de la municipalidad, y sacar sus propias conclusiones. Hablo desde la contratación de una obra pública, hasta de un asesor. Eso, llevado al mundo corporativo, de la producción de bienes y servicios, como ciudadanos podremos saber a quién estamos apoyando con la compra de tal o cual producto, sabiendo si fue elaborado en una cadena de producción justa, generando así un modelo de premios y castigos a la producción sustentable y sostenible. Es un camino a recorrer, y en línea con los ODS, que tienen una injerencia a escala global. Como toda tecnología disruptiva por sí sola dejará fuera de juego a los agentes que ya no agreguen valor, intermediarios nocivos que ya no podrán transitar la nueva autopista que conduce al futuro.
“Como toda tecnología disruptiva por sí sola dejará fuera de juego a los agentes que ya no agreguen valor", dice Malvicino.



