"Nos va a venir bien para después arrancar con todo nuevamente", señaló Gastón Martínez. El Violeta, que atraviesa una racha de cuatro juegos sin victorias, volvería a jugar el sábado 2 de noviembre ante Quilmes como visitante. En lo que resta del año se definirán los clasificados a la Copa Argentina.
Dos tercios de la primera rueda. Eso ha disputado Villa Dálmine hasta el momento: 10 de los 15 partidos que tendrá este semestre y que serán los que determinarán los equipos clasificados de la Primera Nacional a la próxima edición de la Copa Argentina (los siete mejores de cada zona). Y en este momento llega el parate por las Elecciones Generales, que generará que el Violeta recién vuelva a jugar el sábado 2 de noviembre, cuando debería visitar a Quilmes en el estadio Centenario por la 11ª fecha de la Zona 2.
Después de un buen arranque, el equipo de Lucas Bovaglio ha caído en una racha de cuatro juegos sin victorias, con tres derrotas en fila y el último empate ante Defensores de Belgrano, en un contexto en el que ha perdido rendimiento como local y en el que no encuentra eficacia como visitante. Así, con 11 puntos se ubica en el 10º puesto, a nueve unidades de los líderes (Sarmiento de Junín y San Martín de Tucumán), a cuatro de la zona de clasificación al Reducido, a dos de los puestos de acceso a la Copa Argentina 2020 y con tres de ventaja respecto al último.
"La ansiedad por jugar y volver a ganar siempre está, pero también hay que saber hacer una pausa y barajar de nuevo. Creo que nos va a venir bien el parate para después arrancar con todo nuevamente", afirmó el defensor Gastón Martínez tras el 0-0 con Defensores de Belgrano.
A Villa Dálmine le quedan cinco partidos por delante: Quilmes como visitante; Atlético de Rafaela como local; All Boys como visitante; Gimnasia de Jujuy como local; y Santamarina en Tandil.
"No pensamos de acá a fin de año. Nosotros vamos partido a partido. Esto es todo muy cambiante. Nuestro objetivo grupal es pelear lo más arriba posible. Hay tiempo todavía", manifestó el capitán Matías Ballini, quien aprovechará este parate para terminar de acomodarse física y futbolísticamente tras el desgarro que sufrió en el soleo.
Su presencia en el mediocampo es clave para el Violeta y lo será especialmente frente a Quilmes, encuentro en el que no podrá estar Nicolás Del Priore, quien llegó al límite de cinco tarjetas amarillas. A partir de esta suspensión, Bovaglio deberá volver a cambiar en el centro de la cancha, en un momento que seguramente ensayará diferentes alternativas tácticas para tratar de encontrar el mejor funcionamiento posible de cara a los cinco compromisos que tendrá por delante tras las Elecciones.
EN TRES DE SUS ÚLTIMOS CUATRO PARTIDOS, EL VIOLETA NO PUDO CONVERTIR.



