DÍA DEL QUÍMICO
En este día se conmemora el egreso del primer doctor en Química del país, Enrique Herrero Ducloux, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el año 1901. Español nacionalizado argentino llegó a la Argentina cuando era apenas un niño; con una clara inclinación por la docencia a los 16 años, ya graduado como maestro, comenzó a dar clases en la Escuela Normal de Rosario. En el año 1896 se trasladó a Buenos Aires y, al año siguiente, empezó a estudiar en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA química, carrera que se recibió con la tesis "Contribución al estudio de la Pata del Monte (Ximenia americana L)."
Al poco tiempo de graduarse fue designado profesor suplente de la UBA, puesto que en el año 1906, ascendió a profesor titular; luego organizó para la Universidad de La Plata la Escuela de Química y Farmacia que en el año 1909, gracias a su extensa labor, se convirtió en la Faculta de Química y Farmacia. En esta universidad se desempeñó como profesor titular, vice director del Instituto del Museo y decano de la Facultad de Ciencias Químicas, al mismo tiempo, continuó enseñando química analítica en la UBA; al jubilarse fue reconocido por ambas instituciones como Profesor Honorario. En el año 1912 fue electo Presidente de la recién fundada Sociedad Química Argentina; más adelante, en el año 1924 presidió el Primer Congreso Sudamericano de Química. Falleció el 23 de julio del año 1962 en Buenos Aires.
SE INAUGURA LA REPÚBLICA DE LOS NIÑOS
La idea de crear un espacio de recreación y formación cívica para niños revoloteaba en la cabeza de Domingo Mercante, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, hacía meses intensificándose en cada pensamiento. En una fría mañana partió de su hogar decidido a comunicar su propuesta: "deseamos poner al niño en un medio de alegre esparcimiento, en directo contacto con las responsabilidades ciudadanas del futuro, para que cuando llegue a hombre sea un argentino consciente de sus deberes, derechos y obligaciones. A la par que tenga para sus primeros años un recuerdo amable e imperecedero, y así forme a sus vástagos más buenos y generosos." La recepción de la misma fue tan buena que inmediatamente se puso en marcha el proyecto "República de los niños": el lugar seleccionado para edificar esta ciudad para niños fue La Plata, más específicamente unos terrenos del frigorífico inglés Compañía Swift de La Plata donde funcionaba el "Swift Golf Club"; los arquitectos Alberto Cuenca y Luis Lima se inspiraron en los cuentos de los hermanos Grimm, autores de "Blancanieves" y la "Cenicienta", Hans Christian Andersen, autor de "La Sirenita" y "El patito feo" y las leyendas históricas de Mallory y Tennyson para proyectar los futuros edificios; a su vez, se dispusieron 1.600 obreros para llevar a cabo la obra.
La construcción inició en el año 1949 y se finalizó maratónicamente en el año 1951 creando una ciudad para niños con su propio banco municipal, palacio de justicia, parlamento, casa de gobierno, cuartel de bomberos, estación terminal de ferrocarril, casa de la cultura, aeropuerto y restaurantes; surgía así el que fue considerado por años como el primer parque temático de América. Curiosamente a raíz de éste apareció el mito de que, en su visita a nuestro país, Walt Disney se inspiró en el mismo para crear "Disneyland" en Anaheim, California, en el año 1955. El día de la inauguración el presidente, Juan Domingo Perón, dejó el mensaje de "que en esta República de los Niños aprendan los argentinos a ser justos, libres y soberanos, para que nunca puedan aceptarse la explotación de los hermanos, la sumisión económica y el vasallaje político".
ENTRAN POR PRIMERA VEZ A LA TUMBA DE TUTANKAMÓN
Un día como hoy en el año 1922, los arqueólogos Lord Carnarvon y Howard Carter entraban, después de más 3000 años, en la tumba del faraón Tutankamón. Después de semanas de búsqueda incansable por el Valle de los Reyes, lugar donde se erigieron las tumbas de los faraones del Imperio Nuevo, el equipo de Carter encontró una escalera que llevaba a una puerta sellada con yeso y estaba marcada con los sellos de la necrópolis real; con el corazón acelerado el arqueológo británico corrió a su oficina para enviarle un telegrama a Carnarvon, patrocinador de la expedición, para informarle acerca del descubrimiento.
Al llegar ambos entraron en la tumba y encontraron más de lo que habían esperado: la tumba de Tutankamón intacta, estatuas y camas de oro, magestuosas espadas acompañadas por tronos y coronas, túnicas y camisas de lino, comida y bebidas. Los antiguos egipcios creían en la vida después de la muerte es por eso que equipaban las tumbas con todo lo que fuera necesario para la supervivencia del difunto en el Más Allá.



