Un golpe de calor supone una amenaza para la vida, y más si no se actúa de forma correcta. El principal consejo es bajar la temperatura corporal, pero nunca debe hacerse de forma brusca. El enfriamiento del cuerpo debe ser progresivo.
¿Qué hacer ante la sospecha de un golpe de calor?
Sensación de debilidad, dolor de cabeza y mareos (incluso pérdida de conciencia), aceleramiento de los latidos del corazón (palpitaciones), orinar poco, sequedad y enrojecimiento de la piel, ausencia de sudor e hiperventilación son los principales síntomas y signos de alarma de un golpe de calor.
Si sospechamos que podemos estar sufriendo o que le está sucediendo a alguien de nuestro entorno, debemos seguir estas pautas:
- Buscar la sombra.
- Quitar la ropa y refrescar de forma progresiva la piel. Por ejemplo, con toallitas.
- Llamar a urgencias.
Medidas preventivas para pasar la ola de calor
El Ministerio de Sanidad ofrece las siguientes recomendaciones para evitar problemas durante estos días de calor sofocante:
- Beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no se sienta sed y con independencia de la actividad física que se realice.
- No abusar de las bebidas con cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden hacer perder más líquido corporal.
- Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, se debe prestar especial atención a bebés y niños pequeños, mayores y personas con enfermedades que puedan agravarse con el calor y la deshidratación, como las patologías cardíacas.
- Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refrescarse cada vez que uno lo necesite.
- Procurar reducir la actividad física y evitar practicar deportes al aire libre en las horas más calurosas (de 12.00 a 17.00).
- Usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
- Nunca dejar a ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a niños, ancianos o enfermos crónicos).
- Consultar al médico ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
- Mantener los medicamentos en un lugar fresco, ya que el calor puede alterar su composición y sus efectos.
- Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.).
María Sánchez-Monge
Imagen ilustrativa



