Buenos Aires, (NA)- El Fondo Monetario Internacional renovó ayer las presiones para que la Argentina concluya las negociaciones con acreedores externos e insistió en que un acuerdo es «importante para que el país pueda regularizar sus relaciones con la comunidad internacional».
Así lo expresó en conferencia de prensa el vocero del organismo, Thomas Dawson, quien a su vez aclaró que el Fondo «no es parte de esas negociaciones».
El funcionario agregó que una «resolución» entre los acreedores y el gobierno «sobre el asunto de la deuda es importante para que la Argentina pueda regularizar sus relaciones con la comunidad internacional y poner esa parte de las dificultades atrás». «Estamos en contacto regular con las autoridades argentinas.
Hay un proceso aún en marcha para tratar los temas bajo revisión. Por el momento no tengo nada que añadir a nuestro comunicado del 25 de junio, al final de la visita de personal del FMI a Buenos Aires», sostuvo Dawson.
El funcionario dijo que «por razones de calendario y de personal», el organismo no participó de una reunión que se celebraron el martes último en Nueva York los tenedores de bonos agrupados en el Comité Global que encabezan el italiano Nicola Stock y el norteamericano Hans Hume.
En el marco de las negociaciones, el influyente grupo de acreedores presentó una contraoferta al plan oficial de reestructuración. Esa propuesta incluye quitas de entre 40 y 45 por ciento en el valor presente neto de los bonos en default y un pago contado por 5.200 Millones de dólares.
Si bien las metas macroeconómicas pautadas con el organismo se encuentran sobrecumplidas, el Fondo también sigue de cerca las negociaciones de la Argentina con los acreedores.
De acuerdo con la última propuesta de pago que formuló el Gobierno, la Argentina planteó una quita del 75 por ciento sobre 81.200 Millones de dólares de bonos en cesación de pagos y reconocer intereses caídos por 22.900 Millones de dólares.
Si esto fuese aceptado en su totalidad, la quita total representaría 60.900 Millones de dólares.



