Hoy 16 de julio el mundo católico celebra la fiesta de Ntra. Sra. del Carmen. y nuestra ciudad se gloria de tener un templo parroquial a ella dedicado entre las calles Balbín y Pueyrredón. Los festejos en honor de nuestra celestial patrona han empezado desde algunos días y culminarán el domingo con la procesión y la misa solemne a las 10,30 horas.
Me decía un amigo muy devoto de María estas palabras: Aprendí a rezar a María desde la cuna cuando mi madre acompañando al sonido del carillón murmuraba entre labios una antigua canción popular mariana. Aquella santa de mi madre que comía avemarías durante el día con aquel canto hubiera querido grabarme en el cerebro al AMOR a la Santísima Virgen y además implorar su protección sobre mí.
Al hablar de María todos experimentamos una mezcla de confianza y de humilde piedad filial, unida al más grande respeto y veneración que te invitan a callar y contemplar .
El misterio de María y su amor hacia ella son buen índice para medir y valorar nuestro proceso de Fe, de amor a Cristo y a la Iglesia A medida que se avanza en el deseo de comprender y vivir más el evangelio se advierte mejor el valor espiritual y singularidad de esta figura de mujer en nuestra vida Cristiana.
El amor y devoción a María en Argentina nacen con su historia. Los santuarios marianos salpicados por toda la geografía de país, ligados a alguna aparición de Ella a los hombres, marcan y caracterizan el amor de Ella hacia esta tierra y este pueblo.
Nuestra grande aspiración desde el año 1978 había sido aquella de levantar una gran templo a María y gracias también a Ella este ha sido realidad y hoy son muchísimos los que acuden domingos y fiestas AL TEMPLO para las Misas y a rezar .A todos sus hijos y devotos Ella ofrece su amor y protección del que dan testimonio las generaciones que durante 25 años de culto público y solemne han venido a suplicar y agradecer ese amor y protección indiscutible de la Madre del Señor .
Nuestra oración entre las muchas que sabemos puede ser esta que encontramos en los escritos del padre Aníbal: Madre de Dios y especial protectora de los que visten tu sagrado Escapulario, te suplico me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades y el consuelo de mis aflicciones. Señora y Madre mía, para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa.



