Buenos Aires, (NA)- La reunificación de la CGT tras varios años de división entre las fracciones «oficial» y «disidente» origina un nuevo escenario político en el país, cuyas consecuencias se reflejarán en la relación entre el Gobierno y los gremios, entre los distintos sectores sindicales entre sí y hasta en la vida interna del Partido Justicialista.
Por un lado, una CGT unificada en la que Hugo Moyano se percibe como la principal cabeza suma un nuevo actor a la hora de las discusiones con el Gobierno en cuestiones como la política económica -sobre todo salarial- y hasta en la relación entre la administración de Néstor Kirchner y las agrupaciones piqueteras.
Por lo pronto, fuentes muy cercanas a Moyano anticiparon que reclamarán «inmediatamente» una audiencia con el jefe de Estado: distribución del ingreso, aumento de sueldos y políticas activas para combatir el desempleo estarán en la mesa de los reclamos.
Desde la vereda del oficialismo, en tanto, negaron que las noticias que llegan desde la calle Azopardo vayan a perjudicar la acción de Gobierno ya que consideran que Moyano será aliado de Kirchner en esas cuestiones y no un duro opositor.
Tampoco creen los kirchneristas que Moyano vaya a alinearse con Eduardo Duhalde en una disputa interna del PJ y creen que hasta podría jugar a su lado en un eventual intento del mandatario de liderar a ese partido.
El posicionamiento sobre la cuestión piquetera abre un panorama divergentes ya que mientras algunos dirigentes sostienen que el gremialismo «debe recuperar la calle», otros hablan de abrir las puertas al movimiento de desocupados. «Deberá ser una estrategia distinta a la de la CTA ya que ellos tienen agrupaciones de desocupados.
Eso perpetúa esa situación, por lo que tendremos que hacer un trabajo de acercamiento de los ex empleados afiliados a cada gremio», evaluó una fuente de fuerte peso en la CGT.
Pero los distintos bandos en pugna en la CGT se verán abocados también a una dura disputa puertas adentro de esa entidad, donde un delicado equilibrio parece ser el resultado de las intensas negociaciones de los últimos días.
Es que en el Consejo Directivo de esa organización conviven sectores que son irreconciliables y que mantienen, además de disidencias ideológicas y de alineamiento político partidario, diferencias puntuales.
Tal es el caso de Hugo Moyano y el mercantil Armando Cavalieri quienes en los últimos meses se enfrentaron con dureza por el encuadramiento sindical de los empleados de logística de supermercados.
A pesar de que el Ministerio de Trabajo se pronunció en favor del camionero en un caso puntual, ese conflicto aún se dirime en otras instancias gubernamentales y hasta judiciales y podría volver a estallar en los próximos meses. «¿Que va a hacer la CGT cuando esas diferencias vuelvan a surgir?
En contra de Moyano no podrá pronunciarse porque es el secretario general y de Cavalieri tampoco porque todavía mantiene mucho poder», reflexionó, tras el Congreso de Obras Sanitarias, un dirigente que apostó por la reunificación aunque duda sobre el período en que pueda prolongarse.



