Estas son algunas recomendaciones para combatir las causas y las consecuencias originadas por el estrés crónico.
Autoevaluación. Cuando se sienta muy exigido ante una situación pregúntese a usted mismo cuánto de esa carga puede soportar. Tener conciencia de las demandas excesivas es buen primer paso para regularlas mejor.
Dormir bien. Descanse el tiempo que necesita. Ningún adulto debe dormir menos de 8 horas por noche.
El buen comer. Cuide su dieta. No se "intoxique" con aquellos alimentos que no le aportan energía. Elija los que son ricos en litio y magnesio (cereales, huevo, verduras, pescados, frutos secos) y en vitaminas del grupo B (leguminosas, pan integral o aves).
Actividad física. Tenga una rutina: el ejercicio físico es fuente de descarga de nervios y ayuda a reponer funciones vitales del cuerpo que se ven deterioradas por el estrés.
Agenda. Cuando arme su día, deje dos o tres espacios libres, aunque sean pequeños. Encuentre el momento de desenchufarse y de apagar el celular, la PC y alejarse por un rato de las redes sociales. Volverá a la actividad con mayor vitalidad.
Pedir colaboración. Para lo que sea. Ejercite la capacidad de delegar y de dejarse ayudar.
Técnicas de relax. El yoga y la meditación son prácticas muy conocidas. También hay otras formas de serenarse y conectarse con uno mismo como leer un libro o escuchar música que le agrade.
Bienestar emocional. Ocúpese de sus sentimientos. Las relaciones afectivas, el optimismo, el equilibrio mental, son redes esenciales que brindan contención en nuestras vidas.
Fuente: www.clarin.com



