Excusas, sentirme perdido, sorprendido, quien soy, qué quiero.
Llegamos al IV Domingo de Adviento y en el analizamos lo que nos habría pedido Jesús durante estas cuatro semanas. Esto es lo que se debería haber hecho, dado que la Natividad de Jesús implica una preparación que no solo es la felicidad de "esperar al que viene"; no solo es la espera de una época de fiestas y reuniones, de grandes comidas, sino que es también tiempo de análisis de nuestra vida, siendo el momento en el cual debemos mirar para atrás; si hicimos todo bien, cuales fueron nuestros errores; en que nos equivocamos. Ver qué sentido tuvo nuestro proceder. Siempre actuamos bien o debemos mejorar nuestra vida. El método sugerido es cuestionarnos con algunas preguntas, como si fuéramos ante cualquier especialista médico para que nos ausculte sobre nuestro estado físico por cualquier sintomatología que podemos padecer y así buscar las respuestas si algo no nos gustó, para no volver a realizar los errores cometidos y crear además algunas acciones para lograr mejorar nuestras vidas.
Preguntas y acciones como respuestas solo sugeridas. Cada uno de nosotros sabemos "donde nos aprieta el zapato", por lo cual, cada uno tendrá sus propias preguntas y sus propias respuestas. En algún pasaje de estas notas se escribió "es el momento de dar sin pensar en recibir" poco más o menos.
Para cada domingo, de acuerdo a lo que surge de los estudios teológicos realizados, se extractaron algunas preguntas mundanas con las cuales muchos se podrán identificar. Ya no vamos a hablar de domingos, sino de semanas:
Primera semana del tiempo de Adviento:
¿Qué pasa cuando estás muy cansado y tienes que levantarte de la cama?
¿Te haces el remolón? ¿Qué excusas pones para no levantarte?
Con Jesús nos puede pasar lo mismo: hoy no rezo pues tengo sueño; no voy a misa porque estoy cansado; dejo de ayudar en casa porque estoy desganad@…¿Te ocurre esto?
Segunda semana:
¿Te has sentido perdido alguna vez? ¿ Has equivocado de camino?..... ¿Qué pasó?
A veces en nuestra vida, también tomamos el camino equivocado. Nos pasa cuando hacemos algo que sabemos que no está bien. Pero siempre podemos pedir perdón y corregirlo o hacerlo bien la próxima vez.
Tercera semana:
¿Cuál es la mayor sorpresa que te han dado? ¿Qué pasó y cómo te sentiste?
Jesús nos sorprende cada día con su amor. Pero si no estamos atentos y pendientes, no nos damos cuenta y nos perderemos la alegría, la ilusión, la felicidad de sentirnos amados por Él.
Cuarta semana:
Ya está cerca, ya no queda nada para que nazca Jesús. ¿Qué hay que preparar cuando nace un niñ@? La cuna, los pañales, la ropa, el cochecito… ¿Y que hemos preparado nosotros durante este adviento para recibir a Jesús?
Vosotros tenéis las respuestas. Posiblemente esta es una de las pocas cosas en la vida que cada uno debe realizarlas solo. La moraleja que puede quedar aquí es que, nuestra relación con Dios es algo personal. Una frase escrita hace largo, largo tiempo por un célebre filósofo, a quien muchos de ustedes recordarán, fue: "el hombre es el yo y su circunstancia". Y el concepto: Cada uno es el artífice de su propio destino.



