Buenos Aires (Especial para NA por Luis Torres) -- Cuando el presidente Néstor Kirchner volaba hacia Chubut, locuaz y entusiasmado en el avión por los resultados de la economía y los respaldos que había recibido del mundo empresario en la última semana, estalló en la Legislatura porteña una refriega que disparó la memoria hacia los días de la caída de Fernando de la Rúa y, más lejos aún, a aquel fatídico ¨Cordobazo¨ que fue el epílogo de un gobierno militar.
En esta ocasión, la estrategia de ¨no contest¨, de poco y nada sirvió.
La acción de grupos de ultraizquierda, como ¨Quebracho¨, al que ya vimos quemar autos e impedir juicios en los tribunales de
Comodoro Py o practicar gimnasia subversiva y agitación en otras manifestaciones callejeras, fue la columna vertebral de los ataques a la Legislatura, que finalmente coronó el éxito, porque los diputados no pudieron sesionar.
Durante tres horas, el Gobierno en su más alto nivel deliberó sobre qué camino seguir. Alberto Fernández hablaba frenéticamente con la senadora Cristina Fernández de Kirchner porque el presidente estaba al frente de un acto político.
Recién cuando habían transcurrido cuatro horas de salvajismo el foco de agitación concluyó.
Las imágenes recorrieron el mundo. En decenas de casas de familia hubo preocupadas llamadas provenientes de España, Francia, Alemania...
La Argentina caía así un poco más en el pozo de la incertidumbre, la inseguridad y la falta de horizonte para las inversiones.
La estrategia de no dar una respuesta acorde con la violencia a los violentos no va a ser cambiada. Quienes conocen al presidente saben de su convicción contraria a la represión, pero es posible y lícito suponer que el Gobierno en pleno ha quedado desorientado, en estado deliberativo, como cuando Blumberg metió más de 200 mil personas en la Plaza de los Dos Congresos reclamando por seguridad.
En este caso no hay un líder que convoque a una marcha en contra de los violentos. Pero puede aparecer y eso será un nuevo dolor de cabeza para Néstor Kirchner.
Esa, la seguridad, y la protesta social son dos puntos de la agenda presidencial que no tienen un camino de resolución clara. La economía, el apoyo empresario y un futuro promisorio para inversiones le dan al presidente, todavía, un amplio margen de maniobra.
El mensaje presidencial a los empresarios en la Bolsa definió una línea argumental hasta este momento no explicitada por Kirchner: ¨Propicio un capitalismo transparente¨.
Luego de esta definición avanzó y pidió apoyo a los empresarios para que el esfuerzo del Gobierno por lograr ¨un nuevo modelo de país¨ tenga éxito.
Desde estas palabras simples se derivan numerosas conclusiones.
En primer lugar se abraza a un modelo capitalista, aunque distinto de aquel que se aplicó en la Argentina en la década del 90.
Por eso es tan importante observar la calificación de ¨trasparente¨ porque implica que los negocios deben ser claros y que debe estar fuera de toda concepción política la corrupción o la coima.
En general los empresarios quedaron ampliamente satisfechos por las palabras presidenciales y acto seguido se conoció la decisión de poner barreras a la importación irrestricta de electrodomésticos de Brasil.
Esta decisión, que fue aplaudida por los industriales, frenó en seco a los empresarios brasileños que aprovechándose de los salarios bajísimos de este país y de los susbsidios que reciben del Estado producían sus heladeras y lavarropas, a costos bajísimos y de esa manera ¨invadían¨ el mercado argentino.
¿Esta decisión se puede extender a los textiles, a los cueros y a otras industrias? Evidentemente la respuesta es afirmativa. No solo lo anunció Martín Redrado, el vicecanciller para el área comercial, sino el propio Presidente en la Cumbre de Foz do Iguazú.
La pregunta subsiguiente va al fondo de la cuestión ¿se acaba el Mercosur?
Hay economistas que aseguran que esto es lo que va a ocurrir en los próximos meses, pero hay diplomáticos que se aferran a la idea de salvar esta unión estratégica.
Es probable que el Mercosur termine sobreviviendo aunque el frenate que le dio el gobierno argentino por las importaciones subsidiadas haya puesto en tensión inclusive la relación personal entre Lula da Silva y Néstor Kirchner.
El presidente sabe, por otra parte, que necesita mostrar algo más que planes de obras públicas para que la Argentina reciba inversiones genuinas que le permitan un crecimiento mucho más sostenido y apoyado en algo más que en la soja.
Tres son las condiciones centrales para la inversión.
Así se lo han hecho saber por distinta vía tanto a Roberto Lavagna como a Rafael Bielsa.
¨No habrá un solo euro ni un solo dólar para la Argentina mientras no se encuentren renegociados los contratos con las empresas privatizadas¨, dijo una fuente empresaria.
Por otra parte, la segunda condición para que pueda iniciarse una corriente de inversión es que Argentina salga de la cesación de pagos, cosa en la que está empeñada el ministerio de Economía.
Hay un tercer punto mucho más sutil y menos explícito que tiene que ver con la política lisa y llana y que debería responder al interrogante sobre como le irá al Presidente Kirchner en las elecciones parlamentarias del año que viene.
Las grandes empresas extranjeras y aún las nacionales se preguntan si después de dos años de gobierno el Presidente será ratificado por los votos o recibirá un duro revés como le ocurrió en su momento a Raúl Alfonsín y a Fernando de la Rúa.
Desde este punto de vista pueden entenderse entonces los incipientes movimientos del grupo presidencial para asegurarse diversos triunfos electorales el año que viene.
Empezando por la ciudad de Buenos Aires que debe renovar la mitad de sus diputados al igual que el resto del país.
El Gobierno sabe que en la Capital Federal la figura de Elisa Carrió tiene una fuerte proyección popular y para oponérsele sólo cuenta con dos figuras de gran prestigio: el canciller Rafael Bielsa y el ministro Roberto Lavagna.
Una encuesta reservada, que se maneja en el corazón del Gobierno muestra que en la ciudad de Buenos Aires la figura número uno dentro del oficialismo es la senadora Cristina Fernández de Kirchner, el número dos es Roberto Lavagna y el número tres Rafael Bielsa.
Es por ello que ya ha empezado a circular la versión de que el Presidente jugaría sus poderosas fichas para el binomio Bielsa-Filmus, este último el actual ministro de Educación.
En este panorama apareció la unidad de la CGT con Hugo Moyano, quiérase o no, a la cabeza.
Para una visión moderna de las relaciones capitalistas la unificación de la CGT puede ¨obstaculizar¨ los avances empresarios, aunque desde la central obrera remozada se asegura que el pensamiento obrero ¨ha cambiado y no frenará las inversiones¨.
De todos modos, el mundo empresario desconfía y cree ver en esta unificación una ¨vuelta a los antiguos esquemas vigentes en la década del ´80¨.
Es público y notorio que en los últimos seis meses los argentinos sacaron del país 8.000 Millones de dólares. ¿Acaso las señales que está dando el Gobierno no son lo suficientemente sólidas como para despejar las dudas de aquellos que producen riqueza y se la llevan?
Pero el gran interrogante es la provincia de Buenos Aires donde el duhaldismo mira con recelo y desconfianza a los intentos kirchneristas de copar el conurbano bonaerense.
La investigación por el cobro indebido de planes sociales que está llevando adelante el fiscal Marijuán puede ser considerado como ¨fuego de ablande¨ para aquellos jefes comunales más duros e intransigentes del duhaldismo.
Por otro lado la inseguridad que bloquea y amenaza constantemente la estabilidad y gobernabilidad de Solá parece haber cedido un poco. Según el propio Arslanián el índice de delitos denunciados ha bajado en forma sensible.
Pero no basta con ello. Aquí es donde entra a jugar con fuerza la mano presidencial, capaz de entregar recursos para reequipar a la policía, para nombrar nuevos agentes y para combatir el delito.
Se habla también de la inminente designación de un ministro en el área de las obras públicas proveniente del entorno del Presidente y de esa manera el kirchnerismo habría puesto ya una buena baza política en la provincia, con vistas a las elecciones parlamentarias del año que viene.
¿Qué Cristina Fernández va a ser candidata? Esto sólo lo sabe la senadora y el Presidente.
Todos los analistas del Gobierno estiman que será un poderoso as para jugar en el momento oportuno y preciso si las encuestas comienzan a mostrar aspectos negativos.
Haciendo una inferencia directa los empresarios quieren saber para invertir genuinamente en la Argentina estas tres cosas: como serán las reglas del juego con las empresas privatizadas a través de la renegociación de los contratos; como será la salida del default y si ganará o perderá el Presidente en las próximas parlamentarias.



