Dicen que, para realizarnos en la vida debemos cumplir tres acciones: "Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro".
Es que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro son tres cosas que nos trascienden, que siguen, aunque nosotros ya nos hayamos ido de este mundo.
Los hijos serán continuadores del árbol genealógico y la carga genética que les hemos legado y todo lo que les hemos enseñado.
El árbol que hemos sembrado seguirá viviendo muchos años más que nosotros y aquella semilla continuará regalando sombra y frutos en este mundo.
Y el libro, aun con las páginas gastadas por el tiempo, seguirá transmitiendo, enseñando, consolando, recordando, y transmitiendo emociones.
Es que lo verdaderamente importante de la vida es todo lo "trascendente". Y si hay algo "trascendente" es el Dios en el que creemos.
Que Dios es "trascendente" significa que está situado o existe, más allá de cualquier cosa que podamos pensar, sentir o percibir.
En este sentido, Dios es una realidad velada, que ni tan sólo se puede pensar en entender completamente, y a la que los humanos no podemos acceder.
"Las cosas secretas pertenecen al Señor, nuestro Dios, más las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley". (Deut. 29:29)
Es como pretender que algo creado cuestione o quiera entender todo, de su creador, "El reloj lo hizo el relojero, el mundo lo hizo Dios; no hay reloj sin relojero, no hay mundo sin creador". ¿Necesito ver al relojero para estar seguro de que el reloj que tengo en mi muñeca fue fabricado por él?
Pero un Dios absolutamente "trascendente" puede, por voluntad propia, manifestarse a los humanos y darles a conocer algunos aspectos sobre su esencia y existencia que, de otro modo, nunca podrían conocer. Y "eso es lo que hizo".
Los cristianos creemos que Dios se ha revelado a través de La Biblia y, de manera especial y definitiva, en la persona de Jesús de Nazaret.
"Quien me ha visto a mí ha visto al Padre" (Juan 14:9).
Los cristianos no creemos en un Dios que está escondido en su trascendencia, sino en un Dios que se ha revelado a los humanos a lo largo de la historia del pueblo de Israel y después, a través de Jesús, y La Biblia, a todo el mundo.
"Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo". (Hebreos 1:1-2)
Y sabemos a través de esta revelación, que Dios es una Persona, que nos ama y que quiere salvar al ser humano de la condenación. Este es el Dios en el que creemos los cristianos y que es el fundamento de todo.
"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna". (Juan 3:16)
Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia"
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Luis Rodas
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