En diciembre, en una ciudad de China, Wohan, hubo un brote de neumonía que afectó a decenas de personas, a lo que, semanas después se confirmó que fue ocasionado por un nuevo tipo de coronavirus.
El coronavirus es un grupo de virus comunes en animales, pero además puede afectar a los humanos causando diversas afecciones desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como ocurre con el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el coronavirus que causa el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS).
Debido a que el número de fallecidos e infectados va creciendo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el nuevo brote de coronavirus como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Por ello consideramos que cierta información es indispensable.
Primero es importante tener en cuenta que algunos coronavirus se pueden contagiar de una persona a otra, habitualmente por contacto estrecho con un paciente infectado, por ejemplo, en el domicilio o en un centro de salud.
Por esa razón es crucial vigilar personas con infección respiratoria que:
- tengan un historial de viaje o trabajadores de la salud.
- lleven un curso clínico inusual o inesperado sin respuesta adecuada al tratamiento.
- hayan tenido contacto en los últimos 14 días con un caso de coronavirus confirmado.
Las personas infectadas tienen diversos síntomas, dependiendo del virus. No obstante, hay síntomas habituales como la fiebre y los síntomas respiratorios (tos y disnea o dificultad para respirar). En los casos más graves, estas infecciones pueden causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte.
Respecto al tratamiento las infecciones causadas por nuevos coronavirus no tienen un procedimiento específico a seguir, aunque sí lo hay para muchos de sus síntomas. Las opciones terapéuticas dependen del estado clínico de cada paciente, y cabe señalar que el tratamiento sintomático de los infectados puede ser muy eficaz, por esta razón es importante acudir a un centro de salud ni bien sospeche de algún indicio.
Las recomendaciones habituales para reducir la exposición a una serie de infecciones y para no transmitirlas son:
- La buena higiene de manos y respiratoria.
- Manejo higiénico de los alimentos.
- La evitación del contacto estrecho con cualquier persona que muestre signos de afección respiratoria, como tos o estornudos.
"Es tiempo para hechos, no para temores. Para ciencia, no rumores. Para solidaridad, no estigmas" - Dr Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS.
Imagen ilustrativa, selección del editor.



